
-¿Aún se ve como «el becario» de los informativos de Cuatro?
-Ja, ja. Sí, pero ya como un becario de segundo curso.
-Sostiene que el entrevistado «siempre sabe más que el entrevistador». ¿Siempre?
-Siempre.
-¿También en este caso?
-(Risas). Si invitas a un tío para hablar de un asunto determinado, siempre sabe más que tú.
-Como comunicador, ¿usa sus orejas el doble que su boca?
-No. Y no sería mala receta para explicar en qué consiste el trabajo de un buen entrevistador: usar la boca la mitad que las orejas.
-Cuenta el príncipe Felipe que de no ser príncipe sería periodista. ¿Usted se cambiaría por príncipe?
-Ja, ja. Pues nos podemos cambiar. Sí. Pero yo necesitaría que se viniera conmigo Lola (su mujer).
-Puestos a elegir, ¿aspiraría a rey?
-No. Ya soy un poco mayor para rey. (Risas). Pero estaría muy bien eso; él, periodista; yo, príncipe. ¿No estaría nada mal!
-Primero de nueve hermanos, ¿se adelantó al saber que el mayor es más inteligente que el segundo?
-Ja, ja. Yo entonces no conocía ese informe científico. Por si acaso, traté de llegar lo antes posible. No sabía cuántos iban a venir detrás, pero me temía lo peor. Y así fue.
-De padres carniceros, ¿aprendió a meter buenos cortes?
-Sí, pero sin hacer sangre.
-¿De su destreza con los cuchillos reservó algo para el periodismo?
-Aprendí una cosa. Que todo hay que hacerlo muy bien. O, al menos, intentarlo. Lo mismo cortar una chuleta de cordero, que conducir un taxi o hacer un informativo.
-¿Le ha quedado algo de chuleta?
-Ja, ja. ¿Nooo! Soy sólo de San Sebastián. No llego a ser de Bilbao.
-Qué le pone más, ¿la carne o el pescado?
-Me va más el pescado.
-¿Le molesta que le vean en su profesión a medio camino entre un curilla y Santa Teresa de Jesús?
-Bueno, eso fue antes. Ahora me dicen otras cosas. En 40 años he tenido tiempo de que me vean de maneras tan variadas que yo ya no sé muy bien quién soy.
-Hermano de cirujano plástico, ¿le ha pedido algún descuentito?
-No tengo ningún hermano cirujano. Tengo un carnicero, otro, rector de universidad, otro, médico... ¿Tengo casi de todo! Pero no cirujano plástico. ¿Que yo sepa! Al ser nueve, quizá alguno tomó esa decisión y no me la ha dicho.
-Con 64 años, ¿empieza a sentirse invisible al paso de las mujeres?
-Bueno, hace ya 25 años que soy invisible para ellas.
-¿Le costó aprender a seducir?
-¿Hummm! Yo no he aprendido de eso todavía. Pero... ¿no le he dicho que soy vasco? Ja, ja.
-¿Alicia Koplowitz es la única que le dijo 'no' en el ejercicio periodístico?
-Sí, pero luego, sin embargo, me invitó a tomar el té a su casa.
-¿Muy amable!
-Muy amable.
-¿Le quedan muchas pasiones prohibidas?
-Yo me prohíbo muy pocas cosas.
-¿Le alivia pensar que el cerebro humano aprende toda la vida?
-Sí. Lástima que pueda aprender tan poquito en sólo una vida.
-¿Se siente de vuelta de todo?
-¿Qué va! Tengo la impresión de que no habré llegado ni a la cuarta parte del trayecto cuando se haya acabado el viaje.
-Al final, ¿uno termina pareciéndose a sus enemigos?
-Espero que no.
-¿Los más peligrosos son aquellos que no tiene identificados?
-Me cuesta mucho imaginar que haya enemigos, pero algunos sí me consideran a mí su enemigo.
-Con la mayoría de su generación casi arrinconada, ¿su moral es inferior a su ingenio?
-No, aunque me cuesta cada vez más estar con compañeros más jóvenes que mi hijo pequeño.
-¿La conciencia le estorba?
-¿Nooo! Pesa pero estoy acostumbrado desde muy pequeño a considerarla y a vivir con ella.
-Con fama de sermoneador, ¿a qué partido representaría si pudiera ser presidente de España?
-Tengo fama de sermoneador para algunos, para otros, no. ¿A qué partido? No lo sé. Mejor dejémoslo estar.
-¿Sólo Lola le pone la voz encima?
-¿Nooo! ¿Me la pone muchísima gente! Soy un hombre que... ¿riño mucho... y también me riñen a mí!
-Especialista en moda, ¿su mujer le renueva su fondo de armario?
-Sí. Me orienta y es mi cicerone.
-¿Sólo en ropa?
-En todo lo demás, pero ahora me estaba preguntando por la ropa.
-Acostumbrado a madrugar, ¿Dios le ayuda?
-A veces, creo que sí y otras que se ha olvidado de mí. Pero, en general, me ha ayudado mucho.
-Venga, haga de periodista, ¿qué pregunta se hace a menudo?
-Ja, ja. ¿Adónde vamos a ir a cenar esta noche?






