Desde el Gobierno vasco, la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, intentó durante varios meses de 2003 establecer una negociación de ese tipo con la UE. Algo así como «yo retiro la normativa de ayudas fiscales y ustedes miran para otro lado y dejan de perseguirnos». Los encuentros de Zenarruzabeitia con el entonces comisario de Fiscalidad, el italiano Mario Monti, no dieron el resultado apetecido. La Comisión seguía empeñada en la reparación del daño y en exigir que todas las empresas beneficiadas devolviesen las ayudas que habían recibido, a su entender, de forma ilegal.
Es conocido que en todas las relaciones de los estados miembros con la UE, cuando el asunto va de persecución de ayudas ilegales, se desata una especie de juego del gato y el ratón; una especie de competición: veamos quién engaña a quién. En esa clave hay que entender la tensa relación epistolar mantenida sobre este asunto por la Hacienda vasca y los servicios de la Comisión.
Cuando, por ejemplo, desde Bruselas se exigía a las autoridades forales que remitiesen las listas de las empresas beneficiadas, las diputaciones contestaban con una 'larga cambiada'. Algo así como «no hay problema; pueden buscarlas ustedes en los boletines oficiales, que ahí están publicadas». El próximo 11 de septiembre, el gato y los ratones tienen una nueva cita.






