ALCALDE DE ONDARROA
Sus mayores temores apuntan hacia sus allegados. «Quizá la cosa que más me preocupa -subrayó- es en qué medida puede afectar a la familia. Personalmente no me importa tanto». Acto seguido, Aranbarri recordó que ha sido precisamente el respaldo de los suyos el que le ha animado a dar el paso que dio ayer. «Si no hubiera tenido su apoyo, no lo hubiera hecho», señaló.
El primer alcalde de la actual democracia en Ondarroa conoce de primera mano la presión que ejerce la izquierda abertzale. «Algunos no se acuerdan, pero cuando dirigí el Ayuntamiento también vivimos momentos duros. Entonces hubo gente que entró de cabeza en el despacho de alcaldía rompiendo la puerta», evocó. En su recuerdo también queda la ocasión en que radicales quemaron su coche por ser miembro del BBB. «Esta vez no les daré tantas facilidades», advirtió.
Aranbarri tuvo palabras para ANV, a la que dijo que «llamará» para explorar las vías de comunicación. Cuestionado sobre si tendrá la izquierda abertzale algún hueco en la gestión diaria, se limitó a señalar que esa cuestión «dependerá de ellos» en referencia a Acción Nacionalista. Al mismo tiempo, negó ser un «paracaidista» en Ondarroa. «Llevo 67 años viviendo allí».






