ESPAÑA 1 - GRECIA 0
España: S. Asenjo, Víctor, Gil, Echaide, Cantero, Azpilicueta, Parejo (Berrocal, min. 80), Sanjosé, Aarón, Coto (Zamora, min. 63) y Nsúe (Carletes, min. 63).
Grecia: Strailadis, Boukouvalas, Slakas, Apostolopoulos, Moniakis, Ninis (Ath. Papazoglou), Dimoutsos (Siovas, min. 48), Ioannidis, Lampropoulos (Koutsiankoulis, min. 75), Papadopulos y Mitroglou.
Gol: 1-0. M. 37. Parejo.
Árbitro: Claudio Circhetta (Suiza). Amonestó a Dimoutsos, Boukouvalas, Parejo, Coto, Ioannidis, Asenjo, Berrocal y Cantero.
Otro título, y es el quinto, para las categorías inferiores. En mayo, la selección lograba el Europeo sub'17; ayer, en Austria, el combinado sub'19 de Juan Santisteban revalidaba el título conseguido hace un año en Polonia. Es la segunda vez, después de Irlanda hace nueve años, que un país logra los dos trofeos el mismo año. Los nervios por la final del Europeo no provocaron desmanes en los dos equipos. Grecia asumió su rol de equipo más goleador y España el de mejor defensa. El guión estaba marcado y las dos selecciones no permitieron la improvisación. Los helenos buscaron la portería de Sergio Asenjo a través de los tiros lejanos de Papadopoulos y de Moniakis o metiendo una y otra vez pelotas a Mitroglou.
El delantero centro, una de las estrellas del campeonato, tuvo su oportunidad más clara en un mano a mano con Sergio Asenjo, que le sacó el balón con los pies. A pesar de ese error, el conjunto de Juan Santisteban seguía con la impecable defensa que ha demostrado durante el campeonato, pero carecía de la paciencia y la organización necesaria para crear juego. Las bajas de Montoro y de Javi Martínez se notaron más de lo previsto y España sólo se podía dedicar a practicar el juego que mejor sabe hacer.
Pero la selección encontró su punto de inflexión en una falta lateral. El portero heleno colocó, como hace casi todos los guardametas, una barrera con dos hombres. Pero Daniel Parejo, el jugador del Real Madrid observó que había un hueco, que la barrera estaba mal colocada. Y en vez de centrar, tiro a puerto. Pilló a Stratilatis y marcó. Grecia se quedó estupefacta. Era el único tiro entre los tres palos de España en todo el partido.
Entonces, todo cambió. Grecia se quedó bloqueada, sin saber cómo atacar. España se abonó al contragolpe para sentenciar, pero el segundo gol al final no fue necesario.