
En Croacia, Bomberos y la Policía sostenían ayer haber logrado controlar los incendios provocados en el centro y sur de Dalmacia. No así en la localidad de Zitnic, en el cantón de Sibenik-Kninski, donde debido a la presencia de minas de la pasada guerra, es imposible intervenir. Tampoco han podido controlar el fuego que afecta la isla Solta, en el centro de Dalmacia, que obligó el miércoles a evacuar a unos 400 turistas. Varios habitantes de Solta, dijeron ayer haber visto la noche del miércoles, como caían en la zona boscosa, bengalas disparadas por desconocidos.
En Grecia, donde las temperaturas alcanzan los 45 grados, la situación es grave: «Nos enfrentamos a una situación extremadamente difícil», dijo ayer el representante de los Bomberos Yaiannis Stamoulis. «Hay una gran cantidad de incendios, en muchos frentes y en muchas partes del país», explicó. En las últimas horas, han muerto 5 bomberos y 6 civiles. La más afectada es la península del Peloponeso, donde ayer un helicóptero del Ejército rescató a nueve personas atrapadas por las llamas. Lograron refugiarse en la cancha de fútbol del pueblo de Milisia y en un monasterio de la zona. Cerca de cien personas fueron evacuadas de 15 pueblos, cuyas casas fueron destruidas por el fuego. Además, dos personas fueron encontradas carbonizadas. Según Stamoulis, los mayores incendios arrasan en la frontera con Macedonia y Albania, y en las inmediaciones de la ciudad de Aegio, en la isla de Kafelonia.
OTAN, UE y Rusia
En Serbia se contaban ayer 120 focos, con un total doce mil hectáreas de bosques quemadas. En este país, Bomberos y Protección Civil cuentan con el apoyo de un avión cisterna ruso Ilushin-76 enviado por Moscú. Sólo en la mañana de ayer, en cuatro vuelos, lanzó 168 toneladas de agua. Al este, en Bulgaria, ardían los bosques de la región de Kazanlak y la ciudad de Stara Sagora, en el sur del país, se encontraba amenazada por las llamas. Se han registrado tres muertos y 1.853 incendios. Las autoridades búlgaras han pedido ayuda a la OTAN, a la UE y a Rusia. Mientras en Eslovaquia ardía ayer un parque nacional, en Albania, Montenegro y Kosovo se producía un apagón provocado por el corte del suministro eléctrico.
Entre tanto, en Italia afirman controlar la mayor parte de los incendios que, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), son obra de pirómanos. La Asociación Italiana de Agricultores (Cia) sostiene que los daños causados ascienden a varios miles de millones de euros. El fuego ha destruido más de 5.000 hectáreas de pastizales, matorrales y campos de cultivo. Sólo el miércoles se registraron 556 incendios en la parte central y sur de la península.






