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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

mañana se constituye la gestora
Los electos del PNV intentaron negociar con ANV en Ondarroa hasta el último momento
Maruri, próximo a Egibar, no pudo alcanzar un acuerdo porque la izquierda radical exigió compromisos por escrito
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Los electos del PNV intentaron negociar con ANV en Ondarroa hasta el último momento
AMENAZAS. Pintadas a la puerta del Ayuntamiento acusaban a Ariztondo de «ladrona» y a PNV, EA y EB de cometer «un fraude». / M. ATRIO
El cabeza de lista del PNV en Ondarroa, Aitor Maruri, intentó negociar hasta el último momento con ANV -declarada ilegal por los tribunales en el municipio vizcaíno- un acuerdo que permitiera canalizar de alguna manera su participación en el Ayuntamiento ondarrés, donde la izquierda radical reclama como propias la alcadía y seis concejalías en virtud de los votos nulos contabilizados en las urnas. Según ha podido saber este periódico en fuentes jeltzales, Maruri, presionado por la ejecutiva vizcaína del PNV para que tanto él como los otros ocho electos peneuvistas tomasen posesión de sus cargos, intentó pactar con la izquierda abertzale la incorporación a su programa de gobierno de parte de las propuestas que ANV incluía en el suyo, una salida que juzgaba viable para satisfacer al mismo tiempo las demandas de los radicales y las de su propia formación política.

No obstante, según los mismos medios, las conversaciones no llegaron a dar sus frutos porque los aeneuvistas exigieron a los electos jeltzales que se comprometieran por escrito a defender sus reivindicaciones -algunas de ellas relacionadas con los presos de ETA-, una condición que, de aceptarse, hubiera resultado inasumible para el Bizkai buru batzar. Ante el fracaso de las negociaciones, el candidato a alcalde y el resto de electos optaron por mantener la decisión que ya habían escenificado, por dos veces, a mediados de junio, y que provocó un hondo malestar en la ejecutiva que preside Iñigo Urkullu, que se planteó incluso expedientarles.

Entonces, ninguno de los nueve aspirantes peneuvistas elegidos en las urnas acudió a recoger su acta. La misma postura adoptaron los dos electos de EA -que tampoco ahora cubrirá sus vacantes en la gestora que gobernará el municipio los próximos cuatro años- y el concejal de EB, que sí tendrá sustituto. La sostenida campaña de acoso de los radicales contra los candidatos -que se prolongaba desde la anterior legislatura e incluía insultos, carteles y pintadas- precipitó su decisión de no hacer acto de presencia.

Desde entonces, el BBB ha intentado por todos los medios que los nueve electos dieran marcha atrás en su decisión y que fuesen ellos los que finalmente integraran la gestora, ya que aún no habían renunciado formalmente a sus actas. Cartas, llamadas telefónicas, reuniones, asambleas locales y varias visitas de Urkullu al municipio no bastaron para hacerles reconsiderar su postura, según los medios consultados. Comenzaron entonces las llamadas a contrarreloj para conformar la gestora con los perfiles adecuados: vinculación a la zona y peso específico en el partido.

Ya en la escueta nota que emitieron en junio, Maruri y sus compañeros manifestaban su voluntad de alcanzar algún tipo de entendimiento que permitiese que «todas las sensibilidades» de Ondarroa estuvieran representadas en la Corporación municipal, una tesis abiertamente contraria a las directrices del EBB -que apostó por hacer frente a las presiones de Batasuna y ocupar todos los cargos-, y más próxima a las posiciones que intentó ensayar, sin éxito, Joseba Egibar en Lizartza.

En la lista de Zarraoa

De hecho, se da la circunstancia de que el máximo responsable del BBB y el ex regidor de Ondarroa son viejos conocidos en la liza interna: en 2004 Maruri integró la plancha con la que el anterior alcalde de Getxo, Iñaki Zarraoa, intentó disputar a Urkullu el liderazgo de la organización territorial de Vizcaya, en representación del sector afín a las tesis de Joseba Egibar. También el presidente del GBB amagó en su día con una maniobra similar a la de Aitor Maruri y, tras ser proclamado alcalde de Lizartza, solicitó formalmente la sustitución de tres de los representantes peneuvistas por vecinos cercanos a la izquierda abertzale, un movimiento frenado en seco por el presidente del EBB, Josu Jon Imaz. Ahora, la decisión de la ejecutiva vizcaína de colocar en la gestora ondarresa a dirigentes y cargos con peso en el partido se interpreta en círculos peneuvistas como una manera de marcar diferencias entre el 'estilo Imaz' y el de Egibar, que en las pasadas elecciones optó por ni siquiera presentar listas en decenas de municipios guipuzcoanos, entre ellos Lizartza.

Falta ahora por conocer quién presidirá la gestora de Ondarroa, que quedará constituida mañana. Aunque el PP vizcaíno pidió ayer al PNV que vote a su concejal, Germán López, por ser el único que recogió su acta en tiempo y forma, los jeltzales ya aclararon ayer que respaldarán a su propio candidato, aunque no desvelaron su nombre. Según las fuentes consultadas, el protagonismo de la secretaria del EBB, Josune Ariztondo, ha provocado ciertos recelos en ámbitos peneuvistas, que preferirían que el 'alcalde' no fuese alguien tan significado, para no dar bazas a la izquierda radical en sus invectivas contra «el PNV de Imaz» y porque, además, las responsabilidades internas de Ariztondo podrían resultar difícilmente compatibles con la práctica diaria como alcaldesa.
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