
No atacó, porque no es su costumbre. «En este terreno los acelerones se pagan. He subido a mi ritmo, a la marcha que mejor me iba y los rivales iban quedando detrás. La etapa me ha dado moral y casi me da pena que se acaben los Pirineos».
Astarloza fue la cruz. Ha sido la revelación del Euskaltel en la carrera, pero ayer le tocó sufrir. «No estaba como otros días. En Marie Blanque he sufrido y luego, en lugar de recuperar, he ido a menos en el Aubisque. Las piernas no me respondían. Me ha costado llegar y por el camino me he dejado un puesto en la general. Gracias al trabajo y ayuda de mis compañeros he podido llegar en un buen puesto. Aún me quedan fuerzas para intentar algo camino de París».
Iban Mayo, del Saunier Duval, no puso rematar la escapada, pero estaba satisfecho con su actuación: «Sabía que era mi última oportunidad y me la he jugado desde lejos. Tenía buenas piernas y era la única manera para conseguirlo porque Rasmussen y Contador han demostrado que están un punto por encima del resto. Ha sido una pena, porque todas las fugas han prosperado en la montaña excepto ésta, pero yo me quedo satisfecho con la etapa que he realizado».
Se queda con una pena: «Quería dedicárselo a la gente de mi peña que había llegado la víspera, que estaba a pie de carretera para animarme, pero no ha podido ser. De todos modos, estoy contento porque creo que me ha salido un Tour bonito, bueno, después de las decepciones de estos últimos años».







