
Más crónicas policiales para el Tour. Botas y esposas. Y de nuevo la testosterona. Como en el caso del alemán Sinkewitz, que también afloró en este Tour. O como Landis, que quebró la imagen de la pasada edición. El dopaje fácil: un gel, un espray sobre el abdomen, un parche... Fármacos para la menopausia. Fuerza artificial. Y detectable desde 2005 por un nuevo sistema: el IRMS, que distingue entre testosterona natural y sintética. Los ciclistas lo saben. Pero siguen, se arriesgan. A Moreni le tocó el control por sorteo. «Cristian nos ha pedido excusas, al equipo, a los compañeros, a su familia y al Tour. No ha solicitado el contraanálisis porque admite haberse dopado», dijo Eric Boyer, mánager del Cofidis. En consecuencia, fue expulsado del Tour y será despedido. Con él se va todo su equipo.
El Tour revivió las escenas del martes en el hotel de Vinokourov. Policías arriba y abajo. Registros con lupa en el autobús. Como en el Tour del 'caso Festina', el de 1998. Entre rejas. Para Moreni es el final: tiene 34 años, una etapa en la Vuelta y otra en el Giro. Para su equipo, casi. François Migraine, patrón del Cofidis, ya había anunciado que no iba a renovar el patrocinio. Quería cortar a finales de 2008. Ahora quizá acelere el proceso: «No quiero pagar a dopados».
Migraine viene de otra crisis. Bautizada 'caso Cofidis'. La Fiscalía de Nanterre procesó a siete de sus corredores -Millar, Lelli, Gaumont, Sassone, Clain, Rutkiewiicz y Majewski- ,a un médico polaco y a un par de auxiliares. Acusados de dopaje organizado entre 2001 y 2004. Al final, sólo el médico, Madejak, fue condenado a un año de cárcel. Millar y Lelli salieron sin castigo. Y el resto recibió penas de entre tres y seis meses de arresto. Más allá de eso, queda la escalofriante confesión sobre métodos dopantes de Gaumont. Ahora, Moreni cierra ese círculo negro. Y también el Cofidis, presente desde 1997.







