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Cultura

CRÍTICA DE CINE
No llores por mí, Alemania
26.07.07 -
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No llores por mí, Alemania
DRAMA. Una escena de la película de Chris Kraus.
Good bye Lenin', 'La vida de los otros' y 'Cuatro minutos' son culpables de haber vuelto a poner el cine alemán en el mapa. Todas ellas exorcizan el reciente trauma histórico de la nación. No es difícil ver en las dos protagonistas de 'Cuatro minutos' a las dos Alemanias: la del pasado, culpable aún por haber dado carta de naturaleza al nazismo, y la del presente, vital y llena de incertidumbres.

Sin ese sustrato metafórico, la cinta de Chris Kraus quedaría reducida a un tópico drama carcelario y a la consabida historia de superación. Una inflexible profesora de piano descubre en una reclusa violenta y preñada de rabia a una concertista genial. Es fácil predecir qué ocurrirá el día en que la alumna aventajada acuda a un concurso: lo hemos visto tantas veces, de 'Rocky' y 'Karate Kid' a 'Tocando el viento'... Pero antes de que suba la música en la escena final para ponernos la piel de gallina, 'Cuatro minutos' explora la relación entre dos mujeres heridas que extraerán enseñanzas mutuas.

La más veterana esconde un doble secreto: su participación en el régimen nazi y un lesbianismo nunca asumido. La más joven ha vivido deprisa, poco a poco iremos comprendiendo las razones de su rabia: un padre abusador, un aborto, la inhumanidad del sistema judicial... 'Cuatro minutos' no es tan 'moderna' como 'Corre Lola, corre', otra crónica de urgencia sobre el desamparo de los alemanes. Su autor prefiere los moldes clásicos de un melodrama donde se habla demasiado y la emoción surge más del poder evocador de la música que del conflicto dramático entre los personajes.
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