
El pasado mes de febrero, cuando José ya había sufrido un empeoramiento brutal y la movilidad de María Dolores se había reducido aún más, su hija Rocío acudió por primera vez a los Servicios Sociales. «Llevé todos los documentos: la discapacidad de mi madre y mi hermano, los papeles de la enfermedad de mi padre... Pero me dijeron que eso era asunto de Etxebide. Luego volví a Etxebide, porque necesitábamos una solución rápida, y nos dijeron que en nuestra situación deberíamos ir a Servicios Sociales. Y allí volveremos».
En un Estado social sí existen mecanismos para atajar situaciones de emergencia. Fuentes de Etxebide reconocen que, al margen de los sorteos, hay la posibilidad de emitir una orden de excepción para adjudicar una vivienda en caso de extrema gravedad. Sin embargo, las mismas fuentes aseguran que en el caso de esta familia la competencia es de los Servicios Sociales.
«Pecamos de prudentes»
Y los Servicios Sociales asumen esa responsabilidad. ¿Cómo es posible que les cerraran la puerta en febrero? Fuentes de este departamento dicen que, quizás, lo que pudo pasar es que Rocío acudiese en busca de un piso, es decir, diseñase su propia solución, en vez de exponer su problema para que los técnicos eligiesen la respuesta. «A veces pecamos de prudentes cuando alguien llega pidiendo algo», reconoce Carmele Guinea, técnico del servicio.
En cualquier caso, y estando en vigor la Ley de Dependencia, el primer paso sería acudir a un Servicio Social de Base para hacer una valoración del grado de dependencia. Una vez definido las soluciones, éstas podrían ser varias, «desde ingresos en centros de día hasta ayuda a domicilio». También funciona la mesa de situaciones de emergencia, integrada por Servicios Sociales y Viviendas Municipales, cuyo fin es dar respuesta a casos extremos. Sin embargo, tal solución está restringida, en principio, para casos de desahucios, o derribos de inmuebles en ruinas... es decir, para cuando alguien se queda en la calle.
De momento, José y María Dolores siguen confinados en un rincón de Atxuri y Rocío se pregunta si «mis padres no van a poder ver otra cosa que estas cuatro paredes hasta que se mueran».








