
El jefe del Ejecutivo de Vitoria no soltó prenda sobre los pasos que tiene previsto anunciar en otoño, aunque sí recalcó que «a la sociedad vasca hay que darle lo que es suyo, que es la paz y la palabra». Aunque no aclaró si la idea de convocar un referéndum antes de que concluya la legislatura está o no descartada, insistió, por activa y por pasiva, en que tanto él como su partido y los socios minoritarios del tripartito irán «juntos y de la mano». «Si alguien tenía la esperanza de que esto iba a ser una voladura incontrolada, verá que no».
En vísperas de que comience a dilucidarse el proceso interno de renovación de cargos en el PNV, Ibarretxe consideró que hablar de que existen dos sectores en el partido, representados por Josu Jon Imaz y Joseba Egibar, «es una simplificación que sirve para el debate político y los medios de comunicación». Pero admitió mucho más de lo que tienen por costumbre reconocer en público los dirigentes y cargos jeltzales. Aunque negó que haya «diferencias» entre los peneuvistas -diferencias, dijo, existen «por ejemplo en Batasuna, entre (Arnaldo) Otegi y (Juan Mari) Olano»-, sí asumió que en el PNV conviven «dos formas de ver la vida y las propuestas políticas». Las declaraciones del lehendakari llegan en pleno proceso de elaboración de la ponencia política a cargo de Imaz -el documento estratégico que guiará el quehacer del partido en los próximos años- y después de que el ex presidente del EBB, Xabier Arzalluz, advirtiese de que se ha redactado «una ponencia alternativa». En cualquier caso, Ibarretxe pidió que «no se preocupe nadie, tampoco los afiliados del PNV», porque, insistió, no dará ningún paso sin la anuencia de la dirección jeltzale.
En la entrevista, Ibarretxe insistió en que el ciclo de la violencia de ETA ha terminado por tercera vez en dos días -lo había reiterado de nuevo por la tarde, en la tradicional recepción anual al cuerpo consular- y en que los próximos cuatro años serán «apasionantes» desde el punto de vista político. Recordó que «habíamos aprendido a vivir sin muertos, sin atentados y sin extorsión» -pese a que los empresarios han continuado recibiendo cartas durante la tregua- y admitió que «seguramente lo veamos otra vez, pero ETA estará cavando un poco más y más profundo de separación con la sociedad vasca».







