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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Mundo

tras ocho años de pesadilla
Emotivo recibimiento en Sofía de las enfermeras búlgaras y el médico palestino
El presidente búlgaro indulta a los trabajadores sanitarios, a los que anima a volver a sus antiguos empleos en distintos hospitales cuando su salud se lo permita La figura de Gadafi sale fortalecida de la crisis ante la comunidad internacional
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Emotivo recibimiento en Sofía de las enfermeras búlgaras y el médico palestino
El doctor Georgiev, a la izquierda su esposa, la enfermera Kristiana Valcheva y el médico palestino Ashraf. En el centro las enfermeras Valia Giorgieva y Nasia Stoitcheva. / AP
Poco antes de las nueve de la mañana, hora española, volvían a Sofía las cinco enfermeras y el médico palestino sentenciados injustamente en Libia a pena de muerte; condena que posteriormente les fue conmutada por la de cadena perpetua. Llegaron a bordo del avión presidencial francés, acompañadas por la esposa del jefe de Estado galo, Cecile Sarkozy, y la comisaria de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner.

Los familiares de Cristiana, Nasya, Valentina, Valya y Snezhana se habían desplazado al aeropuerto de madrugada, ansiosos por recibir a sus seres queridos. Aún no podían creer que la noticia fuese verdad.

Fue el ministro de Exteriores búlgaro, Ivailo Kalfin, quien acudió a la escalerilla del avión para recibirlas, aunque, en contra de cualquier medida de seguridad y rompiendo el protocolo, sus familiares invadieron la pista de aterrizaje para abrazarlas, sin que las fuerzas de orden lograran contenerlos. En el salón VIP del aeropuerto se hallaban las máximas autoridades búlgaras, muchos políticos y diputados.

En un acto sin precedentes, Kalfin daba a conocer en el propio aeropuerto la noticia de que el presidente búlgaro, Gueorgui Parvanov, había firmado, poco antes, el decreto en virtud del cual se indultaba a los condenados, entre ellos al doctor Ashraf, palestino nacionalizado búlgaro, lo que permitía que los seis fueran realmente personas libres ya al pisar suelo búlgaro. La absurda acusación de que los condenados habían contagiado con el virus del sida a más de 400 niños en un hospital de Bengasi fue refutada por prestigiosos científicos, citados como testigos por la defensa. El embajador español en Libia, Joaquín Pérez Villanueva, declaró ayer, que «en Europa en general y España en particular, siempre hemos sido muy críticos con la forma en que los tribunales libios han estimado los argumentos presentados por la defensa», ya que el propio Luc Montaigner, descubridor del virus del sida, había señalado que la epidemia se desencadenó antes de la llegada de las enfermeras a Libia y se debía a la falta de higiene en el hospital.

Final feliz

El feliz desenlace de este drama fue posible tras las arduas negociaciones que en los últimos dos días mantuvo en Trípoli la comisaria de Asuntos Exteriores, secundada por la esposa del presidente francés, Sarkozy, que cumplía una misión humanitaria.

«Este es un momento magnífico para la UE y para Bulgaria» manifestó en el aeropuerto de Sofía, Benita Ferrero-Waldner. Las autoridades búlgaras han manifestado su profundo agradecimiento a la UE ya que sin su apoyo no hubiera sido posible la liberación de los condenados. La comisaria de Asuntos Exteriores europea, tras una hora de estancia, partió desde la capital libia junto con Cecile Sarkozy que en todo momento mantuvo una muy discreta presencia.

Poco después de llegar a la capital búlgara, las enfermeras y el doctor Ashraf fueron trasladados a la residencia presidencial de Boyana, donde permanecerán varios días en compañía de familiares para recuperarse de la pesadilla que tuvieron que soportar a lo largo de más de ocho años -exactamente 2.755 días- en las cárceles libias, donde supuestamente fueron sometidos a «torturas indescriptibles».

Hoy se reúne el Consejo de Ministros para estudiar una serie de aspectos relacionados con su liberación y que tienen que ver con compensaciones en forma de ayudas sociales. Ya el ministro de Sanidad les comunicó ayer que sus puestos de trabajo se les mantienen y que podrán incorporarse a sus respectivos hospitales en el momento que lo deseen y su salud se lo permita.

La conclusión del 'caso de las enfermeras' ha servido al mismo tiempo para rescatar la figura de Gadafi y reivindicar su régimen ante la comunidad internacional, que ya anuncia en los casos de Europa y EE UU la reanudación de relaciones diplomáticas y la ayuda financiera al país.
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