
La Policía recibió de madrugada una llamada denunciando que dos vehículos circulaban por la zona de forma peligrosa, al parecer, disputando una carrera. Minutos después, los agentes lograron interceptar a los dos automóviles y reconocieron a la actriz, que iba acompañada de otras dos personas. Alex Padilla, portavoz policial, señaló que la persona que llamó a los agentes fue la madre de la agente de Lohan, que, extrañamente, conducía el otro coche.
La joven se sometió a una prueba de alcoholemia que dio positiva, por lo que quedó bajo custodia policial mientras las otras personas marchaban libres. Un registro posterior encontró cocaína en los bolsillos de Lohan. Los agentes aseguran que cooperó en todo momento, aunque lloraba y se mostraba enojada. No era para menos; tuvo que pagar una fianza de 25.000 dólares y puede que pase cuatro días en prisión si es encontrada culpable de los cargos por conducir ebria y estar en posesión de cocaína. Según declaró ayer su abogado, Blair Berk, la intérprete ha tenido «una recaída» y se encuentra ahora bajo atención médica.
Lohan -que actualmente acude a clases de tango para participar en una película sobre la vida de Carlos Gardel y su tórrido romance con una prostituta- salió hace dos semanas de una clínica de desintoxicación con la condición de llevar un brazalete electrónico para controlar su consumo de alcohol. De poco ha servido. Por culpa de su desenfreno, ha visto cancelados varios contratos, entre ellos el del Vodka Svedka, que iba a patrocinar la fiesta de su 21º cumpleaños. Quizá debería empezar por buscarse otro tipo de padrinos.






