
La anticipación perceptiva del protagonista pretende ser utilizada por el FBI para descubrir el emplazamiento de un artefacto nuclear que va a estallar de forma inminente. Nada se nos explica sobre tal amenaza, simplemente está ahí y, al parecer, sólo la conoce un reducido grupo de policías. La cosa se complica y va perdiendo fuelle cuando se mezclan aspectos románticos con ciencia ficción, 'thriller' y acción en un galimatías en el que nada queda definido debidamente. Pero, además, el guión es tramposo pues, cuando lo necesita, sencillamente se inventa ciertas facultades olvidando que cada vez que se ve el futuro éste cambia porque lo has visto y eso modifica todo lo demás.
Nicolas Cage ofrece una de sus más logradas inexpresivas y pasmadas interpretaciones. De manera que la intriga es muy relativa, la tensión nula, el interés limitado y el entretenimiento el justo para aguantar sin dar alguna cabezada.






