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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

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cuba
Un año sin Fidel
El jueves se cumplen doce meses desde la última aparición pública del presidente cubano. En este tiempo, marcado por el continuismo y los secretos, la figura del líder siempre ha estado presente
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Un año sin Fidel
TODO SIGUE IGUAL. Las calles de La Habana mantienen su actividad y sus habitantes aseguran que sus costumbres no han cambiado desde la desaparición de Fidel Castro de la vida pública. / REUTERS
'La vida sigue igual', además del título de una de las canciones más famosas de Julio Iglesias, es una frase que resume la opinión mayoritaria entre los cubanos sobre el discurrir del último año. Han sido los doce meses que Cuba ha vivido sin Fidel Castro oficialmente en el poder, pero haciéndose notar desde un poco discreto segundo plano. Lo resume bien Margarita Jiménez, profesora de literatura de 35 años: «No sé si en las alturas hay cambios, pero para el ciudadano común todo sigue igual. Él (Fidel) no está y sí está», ambas cosas a la vez.

El 26 de julio se cumple un año desde que el dirigente comunista apareció en público por última vez. Un día después era operado de urgencia de una hemorragia intestinal. El país no lo supo hasta el 31 de julio, cuando un comunicado dejó atónito al mundo entero: Castro delegaba provisionalmente en su hermano Raúl «todas» sus funciones. Y son muchas: primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y presidente del Consejo de Estado y de Ministros. Además, encargó a seis hombres de confianza otras responsabilidades.

Sin embargo, en estos doce meses ni la prensa local ni los funcionarios cubanos se han dirigido una sola vez a Raúl Castro por alguno de estos 'títulos'. Prefieren seguir con los que ya tenía: general, ministro de las FAR o Segundo Secretario del PCC.

La normalidad se impuso a la sorpresa y el silencio inicial, aunque los rumores sobre la enfermedad del líder cubano, declarada secreto de Estado, han sido constantes. Su reaparición física fue esperada en varias fechas destacadas: el 2 de diciembre por el 50 aniversario del desembarco del yate Granma; el 1 de enero, aniversario del triunfo de la Revolución; el Primero de mayo, y por la última visita de su amigo y colega Hugo Chávez a la isla.

PODER EN LA SOMBRA

Presencia mediática



Su presencia virtual ha sido escasa. Apenas una decena de sesiones fotográficas o de vídeo, coincidiendo con visitas de dignatarios extranjeros. Sólo en una ocasión, en junio, dio una entrevista a la televisión local. La llamó «la mesita redonda» y anticipó que habría otras, pero no fue así.

Ante esta nueva ausencia televisiva la rumorología entró en acción. Según Radio Bemba (boca a boca) el dirigente comunista, que cumplirá 81 años el mes próximo, ha sufrido otra intervención. La información, como es costumbre, no ha sido confirmada oficialmente.

Castro ya había reconocido que estuvo «entre la vida y la muerte» y también que había sufrido «varias cirugías», que según el presidente boliviano, Evo Morales, fueron diez.

El 28 de marzo comenzó su actividad 'periodística' con la publicación de la primera Reflexión del Comandante en Jefe. Desde entonces ha publicado una treintena. Por lo general, las líneas se centran en la política internacional, especialmente para criticar al presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Muy raramente ha tocado temas internos, que son los que más afectan a los cubanos.

Parece que Fidel no gobierna, pero sigue siendo el presidente y el Comandante en Jefe. Varios funcionarios aseguran que «se le consultan todas las decisiones». Tampoco es necesario que regrese, porque según Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral) «no puede volver porque nunca se fue».

Sin embargo, diplomáticos, analistas y prensa extranjera se interrogan sobre la manera y el momento de su retorno al ejercicio activo y público del poder. Hablan de que la transición -término que rechazan las autoridades cubanas- ya está en marcha.

SUS OCUPACIONES

Leer y escribir



Un analista afirmó que estaba lista una nueva proclama en la que Castro se retiraría definitivamente del día a día del poder, para quedarse como una especie de referente político. Sin embargo, hasta el momento tampoco ha habido ningún movimiento en esa dirección. Muchos asumen, como ya lo ha hecho la mayor parte de los cubanos, que el gobernante seguirá haciendo lo que reconoció en uno de los pocos artículos en los que habló de su convalecencia: leer y escribir.

Gracias a su nueva dedicación quedó confirmada su afición por los deportes que, como sucede con otros muchos deportistas de sillón, cuando la edad ya no permite otras veleidades, devoran la televisión. Fidel relató que a causa de los XV Juegos Panamericanos de Río de Janeiro «apenas saco la vista del televisor. A veces olvido la hora de algún alimento o alguna pastilla», dijo esta misma semana. «No me pierdo un evento de los que salen por televisión: pesas, taekwondo, remo, ciclismo, voleibol de playa», añadió.

Miles de cubanos comparten ese mismo gusto y los partidos de béisbol desatan las pasiones. A voz en grito, muchos expresan su satisfacción o disgusto por tal o cual jugada. Sin embargo, cuando se trata de opinar sobre otros asuntos, como el transporte, la alimentación o la vivienda -los tres temas que más preocupan a la población- el vozarrón se convierte en un susurro. Aunque también es verdad que aumentan los que ya no se cortan a la hora de denunciar defectos, errores y corrupciones, ejercicio que se ha comenzado a hacer desde las páginas de los diarios oficiales.

Los meses de gobierno de Raúl Castro, conocido por su pragmatismo, han sido de continuidad. Ha cambiado a algunos ministros y exige a todos los dirigentes rigor, disciplina y autocrítica para coger el toro por los cuernos y tratar de aliviar las penurias cotidianas, ya sean burocráticas o monetarias.

LA AUTOCRÍTICA DEL PODER

Alimentos y vivienda



El vicepresidente Carlos Lage, el tercero con mando en plaza, reconocía a comienzos de junio que era «insuficiente la producción y deficiente la comercialización» de alimentos, que el plan de fabricación de viviendas no se había cumplido y que había que «ahorrar más, controlar más» el consumo de electricidad y combustibles.

Con todo, en la calle esas críticas, a veces, suben de tono. «En el aspecto económico han sido 50 años perdidos. Un Gobierno tiene que resolver los problemas económicos y no los ha resuelto. Ese es el problema de este país y no creo que todo sea atribuible al bloqueo», se lamentaba Margarita Jiménez, la profesora de literatura.

El 18 de junio, Fidel Castro escribía un manifiesto en el que afirmaba que Cuba dedicaría recursos a armarse «aunque no creciera el famoso Producto Interior Bruto». Y Agregaba: «De un año para otro el nivel de vida puede elevarse si se incrementan los conocimientos, la autoestima y la dignidad del pueblo. Basta con que el despilfarro se reduzca y la economía crece. A pesar de todo iremos creciendo lo necesario y lo posible».

REFORMAS EN AUSENCIA

Subida de precios



Sin embargo, su hermano, hombre de partido y comunista convencido, hace 14 años pronunció una frase que se hizo famosa: «Los frijoles son más importantes que los cañones». A fines del año pasado, el jefe de Estado provisional aseguró que el Gobierno no estaba en contra de que los productores ganaran dinero mientras esa producción llegara al pueblo a precios razonables. Precisamente el 1 de julio entró en vigor un aumento del 2,5% en los precios de acopio del litro de leche y carne vacuna. Con esta subida se pretende estimular la producción nacional para reducir la dependencia de las importaciones.

A comienzos de este mes, Fidel Castro criticó las reformas económicas adoptadas en los años 90 para afrontar la grave crisis del llamado Periodo Especial. La legalización del dólar y el trabajo por cuenta propia crearon «desigualdades y privilegios irritantes». Según datos del Gobierno, un 60% de la población accede a la divisa extranjera.

El salario medio es de 350 pesos cubanos, unos 12 euros, que según reveló una encuesta de la Oficina Nacional de Estadística, son insuficientes para llegar a final de mes para un 75% de las familias isleñas. La mayoría completa con divisas recibidas de familias en el extranjero, 'trapicheos', o trabajos extras.

La libreta de racionamiento, un bien a extinguir, proporciona alimentos subvencionados pero muy escasos: diez huevos, un cuarto de pollo, un pescado mediano, medio kilo de picadillo, azúcar, tres kilos de arroz, frijoles, chícharos y algún otro grano y 500 gramos de aceite por persona al mes. Un periodista cubano reconocía en privado que «de la libreta no se puede vivir, y sin ella tampoco».

Sondeando a habaneros en la calle, se puede deducir que las personas de la tercera edad expresan sus esperanzas por ver de nuevo a Castro de verde olivo al frente de la isla. Normalmente, leen todas las reflexiones y concuerdan con sus postulados. Pero entre los jóvenes la cosa cambia. Salvo contadas excepciones de militantes de las Juventudes Comunistas, la mayoría no compra el periódico ni como envoltura. No les interesa leer «más de lo mismo». Se alegran de que ahora «no hay horas y horas de discursos», pero su preocupación es solucionar sus problemas cotidianos. Aspiran a tener un trabajo remunerado en divisa para conjugar la doble economía en la que conviven dos monedas: el peso cubano y el peso cubano convertible (CUC), que se cambia a 24 por uno.

Fuentes diplomáticas señalaron que Castro «es una figura pública que, guste o no guste, ha sido y es importante desde hace muchos años. Es inteligente y sabe que tiene una edad avanzada y lo mejor que puede hacer es dejar por escrito sus ideas. Eso es precisamente lo que está haciendo».

LA DISIDENCIA

Ni tan mal ni tan bien



José Manuel Valdés, abogado que colgó la toga para conducir un taxi, asegura que «la gente asume que es como si (Fidel Castro) estuviera. Había mucho miedo de que las cosas sucedieran de pronto. No ha sido así, pero no significa que no se tenga miedo a qué va a pasar cuando realmente no esté. Parece que las cosas seguirán como hasta ahora».

Los disidentes también comparten la misma opinión. Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, sostiene que en este tiempo la situación ha sido la misma: «marcadamente desfavorable» a pesar de que los presos de conciencia -calificativo que no reconoce el Gobierno, que los acusa de ser mercenarios a sueldo de Estados Unidos- pasaron de 283 el año pasado a 246 el 30 de junio.

Hace poco, Vladimiro Roca, otro de los opositores más antiguos, resumía que Fidel Castro «no está bien para gobernar, pero no está mal para dejarlo». Al menos ya nadie espera que aparezca el próximo 26 de julio, día que conmemora el asalto al cuartel Moncada, tomado como el comienzo de la Revolución. Aunque, sabiendo de sus gestos impredecibles, Fidel podría dar otra sorpresa.
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