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ANÁLISIS
El metro vertical
22.07.07 -
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En esta edición del Tour, con mas interés quizás que en otras, nos preguntamos si los ciclistas están andando mas o menos que otros años, que si el ritmo es o no es el que era Quien mas, quien menos, ha participado en este debate. Ya se han hecho públicos algunos datos que pretender demostrar a través de las velocidades medias de las etapas, que este año la intensidad del Tour es menor, y fruto de eso hay mas igualdad. Bajo mi punto de vista, sacar una conclusión tan sólida, a partir de ese único dato, es cometer un error tan grande, que solo cabe pensar en que hay que justificar la tesis final agarrándose a cualquier número. No es objeto de la columna de hoy el valorar si el tour es mas intenso o menos que en cualquier otra edición. Para realizar una valoración de ese calibre, mas aún cuando el tour apenas ha llegado a su ecuador, habría que tener en cuenta tantas variables, que es más fiable hacer una encuesta a los participantes y que manifiesten su propia opinión. Pero, ya que hemos criticado el método que se ha utilizado para llegar a la justificación final, intentaré describir un sistema que se viene utilizando en el mundillo ciclista hace unos años para valorar la intensidad de competición cuando la carretera se empina.

Cuando se realiza una subida en bici, entendiendo por subida algo que obligue al ciclista a ir a menos de 18-19 k/h, el factor fundamental de resistencia es la acción de la fuerza de la gravedad. Establecemos un límite de velocidad, por que a partir de esas velocidades, la resistencia aerodinámica se alía con la gravedad para frenar al ciclista, lo cual confiere desventaja al que va en cabeza y desigualdad a la comparación. Por lo tanto cuando las velocidades son menores, todos los ciclistas para ir a una velocidad realizan exactamente el mismo esfuerzo. Ahí es donde podemos aproximarnos a valorar si se está, como valoración global independiente, rindiendo más o menos, por que nadie se aprovecha de nadie. A partir de esta premisa medimos cuantos metros verticales - no confundir con lineales, hablamos de diferencia de altitud- sube el ciclista en una fracción de tiempo. Este factor de conversión nos permite, por ejemplo, comparar la intensidad real de dos grandes puertos distintos.

Como indicadores de referencia podemos aportar algunos valores que se han registrado en los puertos míticos de las grandes vueltas en estos últimos años. Solo ciclistas muy señalados superan los 30 metros verticales por minuto durante toda la ascensión. Los que se descuelgan de los mejores intentando no perder comba, lo hacen entre 25 y 28 metros verticales por minuto, y los últimos del autobús, apenas bajan de 22. A partir de ahora, con tan solo un perfil detallado de etapa y un reloj, cualquier aficionado podrá tener una información bastante fiable sobre la intensidad de esfuerzo que realiza cualquier ciclista en el puerto estrella, siempre y cuando la televisión esté por la labor, claro está.
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