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El deporte suicida
La lucha entre la UCI, que trató de comprar el Tour, y la ronda gala, que quiere crear una liga paralela, destroza el ciclismo
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El deporte suicida
POLÉMICA. Rasmussen ha sido el centro del último cisma en el ciclismo. / AP
«El ciclismo está en peligro de muerte». Así resumía ayer el editorial de 'L'Equipe', diario oficial del Tour, el parte médico de este desacreditado deporte. Diagnóstico terminal. El periódico que alumbró en 1903 la carrera habla ahora de «puesta en escena de un suicidio». De «una situación dramática». «Otro escándalo y será desesperada». Las dudas sobre Rasmussen difundidas por la Federación danesa son un capítulo más en la 'guerra del dopaje' que dirimen la Unión Ciclista Internacional (UCI) y el Tour. 'L'Equipe', la voz de la ronda gala, avisa: si esto sigue así, «el ciclismo desaparecerá, como el 'cath', víctima de su propio ridículo». Sólo en sus dos últimas líneas, el editorial se permite una frase de optimismo: «El camino es largo, pero los impostores no ganarán».

El ciclismo no dispone de un rey Salomón. El que amenazó con partir por la mitad al niño reclamado por dos madres. La verdadera, por salvar a su hijo, renunció. Y el rey supo que era ella quien lo merecía. El ciclismo no tiene esa suerte. La UCI tira hacia un lado y el Tour hacia otro. El bebé se ahoga. Desmembrado. El jueves, cuando se supo que la federación danesa, aliada de la UCI, había expulsado de su selección nacional a Rasmussen, al líder del Tour, los teléfonos hirvieron. Prudhomme, director de la Grande Boucle, llamó a McQuaid, presidente de la UCI. «Quieres matar el Tour», la carrera herida tras el positivo de Landis, su último ganador. El dirigente irlandés colgó. Cisma total. Y viene de lejos, de 2004, de la creación del UCI Pro Tour.

Hein Verbruggen, predecesor de McQuaid y su valedor, dictó hace tres años la metamorfosis del ciclismo. Su lema: los mejores equipos en las mejores carreras. Para elevar el espectáculo y cercar al dopaje. La teoría chocó pronto con los organizadores de carreras. Sobre todo, con el Tour, dueño de varias pruebas y de sus derechos audiovisuales. ¿Para qué iba a repartir con la UCI si el botín ya era suyo? Desde entonces, han pasado tres temporadas entre trincheras. A bombazos. Hasta que a mediados de junio, el Tour rompió definitivamente con el UCI Pro Tour. Buscó su propio camino. Y llamó a los equipos para negociar su inclusión directa en la ronda, sin pasar por el cedazo del UCI Pro Tour. Eso suponía aislar a la UCI. Fue la respuesta a una maniobra anterior de Verbruggen. En marzo, el ex presidente del organismo trató de comprar el Tour. Puso en la mesa las monedas de varios fondos de pensión holandeses. ASO, la empresa propietaria del Tour y de 'L'Equipe', colgó su cartel: «No se vende».

Patrice Clerc, presidente de ASO, y Prudhomme creen que el Tour sufre un complot tejido por la UCI, dueña de los controles antidopaje. ¿Teledirigidos? ¿Juega la UCI con los análisis como si tuviera el mando de un videojuego? En voz baja, los equipos temen enfrentarse a los dirigentes de su deporte. Desde hace un par de meses se habla de dos tipos de conjuntos: los creíbles y los increíbles. Los primeros son los franceses y los alemanes, los supuestamente empeñados en la lucha antidopaje. Los aliados del Tour. Los increíbles son los otros, los españoles, los italianos... Aquéllos a los que el Tour mira de reojo. Sospechosos. Y aquí, según la ronda gala, también se nota el complot. Aporta dos ejemplos: el positivo de Sinkewitz y el escándalo de Rasmussen.

Sinkewitz pertenece al T Mobile alemán. Creíble. Del Tour. Se sometió a un control por sorpresa el 8 de junio. Y no se supo de su positivo por testosterona hasta el 18 de julio, ya en el Tour y cuando el corredor se recuperaba en el hospital de una caída. Prudhomme y Clerc no creen en la casualidad. McQuaid habla de «paranoia» del Tour. Con Rasmussen igual. La ronda gala maldice a la Federación danesa. La considera vendida a la UCI. A Dinamarca le ha sido concedida la organización de varios campeonatos del mundo, incluido el de ruta en 2011. Rasmussen, que no había informado de los lugares para ser localizado, no pasó dos controles por sorpresa: uno el 8 de mayo y otro el 28 de junio. El Tour está convencido de que esa doble falta se ha difundido ahora para hundir su carrera.

Jesper Worre, presidente de la Federación danesa, se ha convertido en la diana del Tour. Worre invitó a su carrera, la Vuelta a Dinamarca, al equipo Unibet, rechazado por el Tour. El Unibet es otro capítulo en el divorcio UCI-Tour. La ronda gala no quiso que entrara en la lista de formaciones del UCI Pro Tour. Quería dejar huecos vacantes para aumentar las plazas reservadas a equipos invitados en las grandes vueltas. Aun así, el UCI Pro Tour aceptó al Unibet, un conjunto protegido por Verbruggen. Órdago. Ya en este Tour, la UCI puso en entredicho al gran favorito, a Vinokourov -McQuaid dijo que su triunfo sería «menos creíble»- y ahora ha señalado a Rasmussen, el líder. "Parece una campaña de desestabilización", acusa Clerc. Todos estiran hacia su lado. El ciclismo se parte.
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