
Mabel se dio ayer una vuelta por el BEC. Fue a palpar el ambiente previo a su gran desembarco matinal de hoy en la cita baracaldesa. «¿Está muy animado! Impresiona más verlo en persona que por imágenes», confiesa mientras pasea. Le acompaña su hija Carmen, la artífice de su afición a Internet. «Ahora me regaña porque no le mando e-mails», relata.
A través de la red, Mabel Orue está en contacto con sus tres hijas. Tiene otras tantas nietas y le gusta coleccionar los chistes que recibe vía correo electrónico. «Me los manda una amiga, pero luego me cuesta guardarlos en una carpeta», se lamenta. Tras aprender el funcionamiento básico, ahora quiere aprender a editar fotografías. «¿Algún día lo mismo entro en Second Life!».








