
El terrorista huido, que viajaba de Castellón a Tarragona, se bajó del vehículo en las afueras de Torreblanca sobre las 12:30 horas al divisar un control de la Guardia Civil en la N-340. Con la precipitación abandonó en el maletero una bolsa de deportes con ropa, panfletos de ETA, un kilo de pentrita (un potente explosivo) y los elementos necesarios para la confección de bombas lapa.
El núcleo de la búsqueda continúa en el municipio de Torreblanca y en la provincia de Castellón, en especial en localidades costeras. En el cerco trabajan un millar de agentes, entre Guardias Civiles y Policía, lo que ha obligado a recurrir a parte de los refuerzos de seguridad enviados a la cercana Benicassin para vigilar el festival musical FIB, que reúne a decenas de miles de personas entre este viernes y el sábado. Los agentes trabajan con un retrato robot del sospechoso, confeccionado con la ayuda del taxista y de varios testigos de la huida, aunque el dato más fiable sigue siendo la descripción: unos 30 años, 1,80 metros, pelo corto, sin barba y ataviado con gafas de sol grandes, una gorra negra, bermudas y un jersey marrón o rojo.
Agentes de la Policía, Guardia Civil y Mossos d'Esquadra, con el apoyo de policías locales, realizan controles de carreteras y urbanos en todo el litoral mediterráneo oriental, controlan los nudos y estaciones de transportes y los alquileres de coches, vigilan con especial atención las denuncias de robos de vehículos o de allanamientos de viviendas, y visitan agencias inmobiliarias y todo tipo de alojamientos, con especial atención a pensiones y camping. No hay una provincia más sospechosa que otra porque ETA, en sus campañas de verano, ha atentado en todos estos territorios y ha tenido infraestructura y pisos francos en la práctica totalidad.
Nombres sin confirmar
El amplio rastreo policial corre paralelo a las indagaciones que realiza la Guardia Civil para tratar de determinar la identidad del etarra y la de un segundo terrorista que, según la declaración del taxista, pudo haberle acompañado a la estación de Renfe de Castellón de la Plana, lugar donde le recogió el 19 de julio, al mediodía. El conductor, con muchas dudas y después de mirar en varias ocasiones el álbum de sospechosos, señaló el jueves por la noche a la fotografía de Ander Múgica Andonegi como el pasajero que no le pagó la carrera y a la imagen de Aitor Zubillaga Zurutuza como su posible acompañante en Castellón.
El Ministerio del Interior asegura que, por el momento, no hay identidad alguna comprobada. Los investigadores trabajan en el análisis de huellas halladas en el taxi y en los enseres, en la búsqueda de nuevos testigos, en el estudio de las posibles imágenes de las cámaras de las estación de autobuses de Castellón, en las pistas que puedan derivarse de la operación de rastreo, en Tarragona (su presunto destino) y en la reconstrucción de las horas previas a que el sospechoso tomase el taxi. El objetivo principal es concretar las identidades, pero también saber si el huido llegó a Castellón desde otro lugar o si se escondía en la ciudad desde hace días, tenía cómplices, o fue sorprendido cuando acudía a alguna cita.






