
El director llegó al pabellón poco antes del inicio del concierto y escuchó con atención a su admirado -¿y por quién no!- McCoy Tyner. Tras subir al escenario, se presentó con la camiseta azulgrana del ariete francés y mostró la espalda, con el número 14 en amarillo y el apellido de su ídolo, que hasta ahora le había hecho vestir el rojo del Arsenal. Otra de las pasiones de Spike Lee es el baloncesto, así que el ferviente seguidor de los New York Knicks recibió un doble regalo de la organización del festival de jazz: una gorra del Baskonia y el libro de fotografías 'TAU-Team', que Fede Pérex dedicó a este club vitoriano.
Silbidos a Bush
Poco antes de salir al escenario y presentar el espectáculo musical, Lee se sorprendió de la edad del director de la orquesta de cámara local que arropó a los jazzmen. «¿Qué joven!», comentó el cineasta. Enseguida, el realizador de 'Haz lo que debas' conversó con Iker Sánchez, el director del conjunto, a quien le resultó «muy simpático».
Luego, al escuchar la música, Lee comentó que sonaba «muy bien». Iker Sánchez, por su parte, explicó que tanto él como la orquesta «hemos estado muy contentos tocando con ellos», en referencia tanto al quinteto de Blanchard como a los cantantes Patti Austin, Bilal y Hill St. Soul.
«Es un placer ir por el mundo con esta banda y tocar con estupendas orquestas», expuso ante el respetable el autor de 'Mo' Better Blues'. Y de 'Plan oculto', que fue lo que desarrolló entre bambalinas: Spike Lee disfrutó del concierto mientras degustaba una copa de vino tinto y se sumó a los silbidos cuando la imagen de George Bush apareció en una de las pantallas, durante la música de su documental sobre el huracán 'Katrina'.
Tras el 'show', el cineasta se subió al coche que le llevó a la capital vizcaína. The End.






