EL EXAMEN
«La prueba ha ido bien, perfecta, dentro de las normas. Sin problemas», explicó ayer el director de la concejalía de Obras y Servicios de Bilbao, Txabi López Iturrate.
Con esta prueba superada, la pasarela que cruza la A-8 a su paso por Basurto cierra un ciclo de obras, el más importante de todos. Tras el colapso provocado el 19 de abril en los accesos a Bilbao por el fallido desmontaje de un arco dañado, el Ayuntamiento diseñó un programa que extremaba el control y las precauciones para completar el puente. Desde el arranque -el 12 de junio- la operación ha consumido 20 noches de trabajos hasta el amanecer, en las que ha sido necesario restringir la circulación de vehículos por seguridad.
Como estructura, el puente ya está listo, pues desde hace semanas se asienta ya sin necesidad de apoyos adicionales. Una vez retirados, sólo quedaba la prueba de carga, realizada en la noche del miércoles al jueves durante algo más de tres horas. Los expertos midieron con instrumental topográfico eventuales efectos del peso en la pasarela con resultado negativo, según la concejalía que gestiona José Luis Sabas.
Barandillas y cubierta
A partir de ahora, el Ayuntamiento montará los elementos que garantizarán el uso peatonal, como las barandillas y la cubierta que protegerán a los usuarios. Estas instalaciones, además de dar un toque estético a la obra, evitarán la caída de objetos a la autopista.
El resto de tareas pendientes son la iluminación, el pavimento, el remate a la urbanización y la retirada de las redes de protección, trabajos que obligarán a realizar algún corte de carriles en la A-8. Si se cumplen las previsiones, los peatones podrán cruzar en la Aste Nagusia la pasarela, concebida para dar servicio a 5.000 vecinos de la parte alta de Basurto.








