«Nos dijeron que nos alejáramos del edificio y, cuando miré arriba, ví el Chrysler envuelto en humo», dijo David del Río Carrero, un joven de Llodio. Al salir de la estación, los dos grupos se dispersaron, por lo que muchos de ellos se vieron extraviados entre una muchedumbre que corría la calle 42. «Estábamos perdidos, no nos encontrábamos», contó Ángela, otra de las chicas vascas que aseguró haber vivido un auténtico «caos», hasta que pudo reunirse con el grupo después de transcurrir «un buen rato».
«Hemos visto un montón de coches de Policía, del FBI y mucha, mucha gente, además de militares con pistolas que vigilaban las entradas a la estación», relató David, tan excitado como nervioso por la experiencia vivida.






