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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 15 febrero 2012

Política

lucha antiterrorista
La Policía amplía a Oropesa y Alcalá de Xivert la búsqueda del etarra que huyó ayer al ver un control
Viajaba en taxi en dirección a Tarragona y abandonó en el vehículo una bolsa de deporte con material para preparar bombas lapa
24.07.07 - 10:40 -
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Retrato robot del etarra realizado por la Policía. / Vídeo: Atlas
La Guardia Civil ha ampliado el dispositivo de búsqueda del supuesto etarra que abandonó el taxi en el que viajaba al ver un control policial en la N-340, a la altura de la localidad castellonense de Torreblanca, y ha desplegado a más patrullas por Oropesa y Alcalá de Xivert. Además, la Guardia Civil ha distribuido hoy por Torreblanca un retrato robot del supuesto etarra elaborado por diferentes testigos, entre ellos el taxista que lo transportaba desde Castellón con destino a Tarragona.

El rastreo se localizó ayer en el núcleo urbano de Torreblanca y los huertos de este término municipal, mientras que numerosas patrullas controlaron durante toda la madrugada los diferentes accesos a la citada carretera nacional y se aconsejó a los hoteles que mantuvieran cerrados sus accesos principales durante la noche.
Las fuentes consultadas han indicado que el taxista no ha identificado a ningún miembro de ETA entre los juegos de fotografías que le han sido mostrados, por lo que no se tiene ningún dato fehaciente sobre la identidad del etarra que huyó ayer dejando abandonada una bolsa con material para la fabricación de lapas. Por este motivo, la Guardia Civil ha elaborado un retrato robo del fugitivo a partir de la descripción facilitada por el taxista.

También se ha desmentido que un segundo miembro de ETA hubiera acudido a despedir al huido cuando éste tomó un taxi en Castellón para dirigirse a Tarragona. Algunas informaciones indicaban que este segundo etarra había sido identificado como Aitor Zubillaga Zurutuza, lo que ha sido negado ya que ni siquiera se ha acreditado que nadie acompañada al huido hasta la parada de taxis de la estación de Renfe.
La alerta se desató alrededor de las 12.30 del mediodía. A esa hora, el taxista, que circulaba a por la N-340 a la altura del municipio castellonense de Torreblanca, avisó a un patrulla de la Guardia Civil que estaba en las inmediaciones de que el cliente que llevaba había salido corriendo dejando en el vehículo varios enseres personales. Los agentes formaban parte de un control rutinario destinado de forma principal a detectar infracciones de tráfico.

Al parecer, el miembro de la banda armada se percató de la presencia de los miembros del instituto armado poco antes de que el taxi llegase hasta el control. Ante el temor a ser descubierto, el presunto etarra se dirigió al conductor para decirle: «Para, para, que voy a vomitar». El conductor detuvo el vehículo en el arcén, momento que aprovechó el supuesto terrorista para darse a la fuga corriendo hacia el cercano hotel Miramar.

Tras ser alertados, los agentes localizaron en el taxi una fiambrera blanca con seis detonadores con el anagrama de ETA, dos temporizadores de mercurio, cable detonante y una bolsa con material explosivo de color blanco, que podría ser pentrita. Todos estos son elementos necesarios para ensamblar una bomba lapa, por lo que las fuerzas de Seguridad sospechan que el miembro de ETA fugado estaba preparando un atentado con víctimas. Los agentes, dado que no se localizó ni documentación ni una pistola entre los enseres, piensan que pudo huir con una segunda bolsa de mano.

El terrorista llevaba unas grandes gafas de sol y vestía con bermudas y camiseta marrón o roja, y una gorra negra. Al parecer, había tomado el taxi esa misma mañana en la estación de Renfe de Castellón y le había dicho al conductor que se dirigiese al casco antiguo de Tarragona capital. Trascurrida la cuarta parte del viaje, a la altura del kilómetro 10,10 de la N-340, la vía que recorre el litoral mediterráneo, fue cuando huyó sin dar explicaciones.

Dispositivo

Las fuerzas de seguridad dieron la voz de alarma y en pocos minutos se puso en marcha un amplio dispositivo de búsqueda del terrorista que comenzó por el propio lugar de la fuga, con el registro del hotel y el restaurante en el que pudo penetrar el sospechoso. Los agentes rastrearon la zona con patrullas a pie y helicóptero. Con la ayuda de perros rastreadores, registraron casa por casa y pistola en mano los inmuebles próximos, así como los camiones y coches aparcados por los alrededores.

De forma simultánea, Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d'Esquadra establecieron controles urbanos y de carretera en Torresblanca y en todo Castellón y Tarragona, que se extendieron en pocas horas a las provincias limítrofes. Las fuerzas de Seguridad reforzaron también la vigilancia en nudos y estaciones de transporte y establecimientos hosteleros.

Al tiempo que se desplegaba la operación de búsqueda, los investigadores interrogaron al taxista y le mostraron fotografías de sospechosos para tratar de desvelar la identidad del huido. Los artificieros analizaron los componentes explosivos y los agentes de Policía Científica inspeccionaron el vehículo y los enseres del huido en busca de huellas dactilares, rastros genéticos u otras evidencias que arrojasen pistas sobre el etarra, sus planes y sus posibles compañeros de comando.

Cámaras de seguridad

Las indagaciones se completarán con otras pesquisas como el visionado de las grabaciones de las cámaras de seguridad de la estación de trenes de Castellón, que puede indicar si se desplazó a la capital desde otra población o si deambuló por sus instalaciones con otras personas. La intercepción del terrorista se produjo el día en el que el delegado del Gobierno en Valencia desveló que el nivel de alerta antiterrorista en la comunidad, como en la mayor parte de las zonas turísticas españolas, es de grado dos (muy alto).

Se trata de la cuarta ocasión desde el fin oficial de la tregua en que ETA no logra culminar sus objetivos. Un control policial obligó el 21 de junio a un comando etarra a abandonar en Ayamonte un coche con 130 kilos de material explosivo. Después, la policía francesa sorprendió el 2 de julio en Saint Jean Pied de Port a tres etarras con una furgoneta-bomba cargada con 165 kilos de cloratita. El tercer atentado abortado fue el de Santander, el 10 de julio pasado. La pericia de varios policías que vigilaban a los viajeros de la estación de autobuses permitió neutralizar al etarra Aritz Arginzoniz.
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