Frente a la tesis victimista que algunas veces se esgrime desde la Administración vasca, el comisario aclaró que los procedimientos abiertos en la Comisión o en el Tribunal de Luxemburgo, incluso los casos ya juzgados en esta Corte, responden a una lógica conocida. «Hay unos límites que no se deben traspasar, sobre unas reglas que son conocidas por todos y que se aplican por igual», dijo Almunia en referencia a los casos que cada cierto tiempo, enfrentan a los responsables de las haciendas vascas con las autoridades comunitarias. Aclaró también que no es un problema exclusivo del País Vasco, «ya que en numerosos países se escucha el mismo lamento».
«Da igual que las decisiones las adopte la Comisión -matizó- o el Tribunal. Si hay medidas que crean alguna distorsión en materia de competencia, es lógico que se adopten decisiones para corregirlo».
Almunia trasladó un mensaje de moderado optimismo sobre el comportamiento de la economía europea y, aunque se alineó con todos los pronósticos que apuntan a una suave desaceleración en el próximo ejercicio, recordó que las tasas de crecimiento actuales siguen siendo muy positivas y algunos países, como es el caso de Alemania, se encuentran en plena fase de recuperación.
Aterrizaje suave
La previsión sirve también para la futura evolución de la economía española, para la que apuntó también una desaceleración, «en especial como consecuencia de la rebaja en la aportación al PIB del sector de la construcción de viviendas». Descartó hipotéticos descalabros ya que, a su entender, aunque los tipos de interés mantendrán una tendencia alcista en los próximos meses, «no se producirán movimientos bruscos». En su opinión, no es previsible que en Europa se pueda desencadenar una crisis del sector inmobiliario e incluso de algunos segmentos de la actividad financiera, como la que comienza a aflorar en Estados Unidos en las últimas semanas.
Almunia se refirió también a los intentos de fusión de las cajas de ahorros del País Vasco. Así, indicó que es una «decisión que corresponde a los políticos», que no presenta problemas desde el punto de vista de la competencia. «Si existen ganancias de eficiencia es lógico que se plantee un proceso de este tipo aunque, matizó, este país tiene las circunstancias políticas que tiene».






