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accidente de sao paulo
«¡Voltea!», dijo el piloto
La céntrica situación del aeropuerto en Sao Paulo permitió a muchos vecinos asistir impotentes al dramático suceso
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«¡Voltea!», dijo el piloto
DESTRUCCIÓN TOTAL. Los bomberos trabajan entre las ruinas del edificio contra el que chocó el Airbus. / AP
Los relatos de los testigos, de los pocos que se salvaron y de los familiares de las víctimas, son desoladores. Una joven que viajaba en taxi camino al aeropuerto asistió al tránsito del avión sobre la autopista y a cómo se empotró contra el edificio de TAM Express: «Era una bola de fuego».

Algunos describieron el intento del piloto por retomar el vuelo, y controladores del aeropuerto confirmaron que oyeron las palabras «¿voltea, voltea!» procedentes de la cabina del avión. La periodista de TV Cultura, Laís Duarte, que realizaba reportajes en el aeropuerto, asistió a los momentos de terror de algunos empleados del edificio de TAM Express, que saltaban por las ventanas con la esperanza de salvarse.

Duarte narró el momento en que una joven empleada de TAM, asfixiándose con el humo, se tiró desde el primer piso como pudo, para caer fatalmente. «Fue horrible. Nunca me olvidaré del ruido del cuerpo estrellándose contra el suelo», contó consternada.

El médico Sergio Nicoletti, aún con su uniforme blanco, buscaba desesperado a su hijo, Fabricio, de 25 años, que trabajaba en el sector de logística de TAM Express, y tuvo la suerte de encontrarlo vivo en el hospital. No fue la misma fortuna de una madre que apareció en la televisión en el instante en que recibía la noticia de que sus pequeños, de 12 y 16 años, estaban en el avión.

Éste es el segundo accidente grave en once años en el aeropuerto de Congonhas, considerado una bomba de relojería. En 1996, un Fokker 100 de TAM chocó contra unas casas vecinas poco tiempo después de despegar, matando 99 personas. La localización en que se encuentran las pistas sorprende a cualquiera y es una de las viejas discusiones de la ciudad.

Ubicado entre cuatro barrios populosos de Sao Paulo, el aeropuerto es circundado por casas y edificios de altura notable. El crecimiento de la urbe impidió una ampliación que es considerada necesaria, por lo que especialistas estiman que, más que un aeropuerto, Congonhas puede ser comparado como un 'portaaviones', y los pilotos que aterrizan en él deben ser muy experimentados. De hecho, vecinos al aeródromo veían ayer cómo se cumplía el martes uno de sus peores temores, y hasta 27 edificios de las inmediaciones tuvieron que ser desalojados. Después de observar la tragedia desde sus ventanas muchos vecinos ya están pensando en la mudanza. La Asociación de Amigos y Residentes de Moema, uno de estos barrios cercanos, ya inició la movilización para pedir el cierre de Congonhas.

Congonhas es el aeropuerto favorito de Sao Paulo, una ciudad de tráfico intenso donde los retrasos y cancelaciones son habituales.
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