
Enamorado de las virtudes de esta estirpe a la que define como «valiente, indomable y leal», Lorenzo se muestra encantado de que su segunda novela, que retoma los acontecimientos de su predecesora, 'El último soldurio', cierre el círculo de las revueltas que protagonizaron los cántabros en el siglo I antes de Cristo. «Me apetece más escribir sobre estos acontecimientos que sobre la época actual, que es repugnante. Hemos perdido el verdadero sentido de la vida», recalca.
Y se enorgullece de haber encontrado la inspiración gracias unos escritos del clásico Estrabón en los que narra las aventuras y desventuras de este ancestral pueblo, «en el que lo importante era cómo se vivía y no el hecho de vivir en sí», explica mientras fuma un cigarro.
El tabú del siglo XXI
En 'Las guardianas del tabú', novela en la que la muerte es la mayor de las rebeliones, el escritor madrileño profundiza en el poder que ostentaban las féminas hace dos mil años, «y que han tardado otros tantos en recuperar». Y es que el tabú de las mujeres del siglo XXI, advierte, «son ellas mismas, que no se vuelcan en sus sueños y sus pasiones».
Lorenzo, que también reflexiona sobre el sentido de la violencia, insiste en que su segundo libro, al que augura un gran éxito por su agilidad, no es feminista, sino «femenino». «El feminismo es tan estúpido como el machismo», reitera divertido.
Además, el autor asegura que el espíritu de estas incansables y valientes mujeres aún vive en el corazón de todas las del norte de España, y asegura que las guardianas del tabú de hoy en día son todas aquellas que «dan el callo» a diario y «sobre las que se asienta la sociedad», concluye con una sonrisa en la boca.






