
El decreto, que entrará en vigor cuando se publique en el Boletín Oficial del País Vasco, profundiza en la senda que abrió el Plan de Apoyo a las Familias de 2001. Por el momento, el Ejecutivo autónomo estaba pagando entre 1.350 y 3.000 euros anuales a las personas que reducían jornada o pedían la excedencia para cuidar a sus pequeños, además de ayudar a las empresas para que sustituyesen al trabajador ausente. El consejero explicó el año pasado que, en lugar de incrementar estas cantidades, la intención de su departamento era extenderlas a más personas. Mediante el texto aprobado ayer, se incorporan a los beneficiarios de estas compensaciones, con idéntico montante, las personas que solicitan la excedencia o la reducción de jornada para encargarse de familiares dependientes, así como las empresas para las que trabajan.
Tanto en el caso de los bebés como en el de los enfermos, la norma establece una discriminación positiva a favor de los varones. Es decir, los hombres cobrarán más que las mujeres cuando renuncien al trabajo en favor de sus deberes familiares. Esta diferencia pretende fomentar la implicación de ambos cónyuges en tareas que tradicionalmente solían recaer de manera exclusiva sobre los hombros de las mujeres. En esa línea, las ayudas a padres y madres también se extienden en el tiempo cuando se acogen a ellas los dos miembros de la pareja.
La otra novedad más relevante, encuadrada en la tradición de países europeos como Francia, Finlandia o Reino Unido, es el programa de ayudas a la contratación de cuidadores para niños menores de tres años, que sólo se concederán en caso de que el pequeño no acuda a una guardería financiada con fondos públicos. El Gobierno vasco se hará cargo de entre el 50% y el 100% de la cotización a la seguridad social del empleado, en función de la renta familiar y del número de miembros del hogar. Aunque el consejero no aludió a ello, resulta previsible que esta medida haga 'emerger' buena parte del sector de los cuidadores de niños, donde muy a menudo las contrataciones se realizan sin seguro ni garantías para el empleado.
El presupuesto global para hacer efectivo este decreto es de 127,2 millones de euros entre este año y 2010. El Gobierno vasco recalcó que los nuevos epígrafes -es decir, la atención a dependientes y la contratación de cuidadores- se van a llevar casi 42 millones, la tercera parte del total. Además, Azkarraga puntualizó que las ayudas existentes hasta ahora también se han mejorado, al incluirse los supuestos de tutela y acogimiento familiar, permanente o preadoptivo, y aprovechó la comparecencia para realizar un sucinto balance de estas aportaciones.
Implicación insuficiente
En 2003, primer ejercicio completo en el que estuvieron vigentes, 6.750 personas percibieron las compensaciones por excedencia o reducción de jornada para cuidar a sus niños, con un importe total de 14,1 millones de euros. De esos beneficiarios, 6.417 eran mujeres y sólo 333 hombres. La proporción entre ambos sexos ha mejorado ligeramente, aunque todavía queda mucho camino por andar: en 2006, cobraron las pagas 10.069 mujeres y 656 varones, con una cuantía de 19,1 millones. A lo largo de estos años, unos 1.500 hombres se han acogido a esta medida.
«Van implicándose poco a poco en la conciliación, aunque todavía de forma insuficiente», lamentó Joseba Azkarraga. Cuando empezó a aplicarse la norma, sólo el 5,2% de las solicitudes correspondía a varones. Aunque la proporción se ha ido elevando, el 6,12% del año pasado dista mucho del nivel de participación masculina que desean las autoridades. El propio decreto manifiesta de forma expresa el deseo de que «la corresponsabilidad en la pareja» posibilite «un mayor tiempo de disfrute compartido de la excedencia o de la reducción de jornada».
De forma similar, también han ido generalizándose los apoyos a empresas para ocupar el hueco de los ausentes. En 2003 se concedieron 884 subvenciones, con un gasto de 2,1 millones, mientras que el año pasado habían ascendido ya a 1.002, si bien la cuantía se mantenía en 2,2 millones.








