
Tras el fallido intento de un pacto a tres entre PSN, Nafarroa Bai e Izquierda Unida de Navarra, el balón ha pasado al tejado de UPN, que se perfila ahora como la opción con más posibilidades de repetir al frente del Ejecutivo foral. La principal incógnita reside en cómo lo hará, si con el apoyo de los socialistas o con su abstención, y el momento. La alternativa de unos nuevos comicios -que ni a vasquistas ni a IUN disgustaría- pierde enteros por el «temor» al castigo que el Partido Socialista podría sufrir por la frustración de «un gobierno progresista y de cambio» y el desgaste acumulado durante las negociaciones. Un fracaso, por otro lado, inducido por el PSOE ante la proximidad de la generales.
El candidato del PSN a la presidencia, Fernando Puras, que ayer tampoco se postuló a la investidura tras amagar el día anterior con hacerlo, admitió que ahora su partido está «abierto a escuchar propuestas» para la conformación del ejecutivo foral. Asimismo, pidió el esfuerzo de todos «para evitar una nueva convocatoria electoral». Ni siquiera mencionó la 'boutade' de un gobierno de concentración con el que el pasado lunes se desmarcó 'in extremis', logrando poner al resto de partidos de acuerdo en su rechazo unánime.
«Un gran fraude»
Puras volvió a recurrir a la ambigüedad al asegurar que «no hemos barajado las hipótesis» de un gobierno de coalición con UPN o favorecer un ejecutivo en minoría de los regionalistas. Lo justificó porque durante el proceso negociador han seguido el mandato del comité regional del partido, que apostó por un gabinete plural. El secretario general de esta formación, Carlos Chivite, sin embargo, tras reconocer el naufragio del acuerdo con Na-Bai e IUN, sostuvo que en todo momento han contado con el aval de la dirección federal del PSOE, «que es en la que radica la competencia en materia de pactos».
El presidente en funciones, Miguel Sanz, ha aprovechado el resquicio abierto para intentar repetir en el cargo y ayer se apresuró a aventar su optimismo en relación a la consecución de un convenio con el PSN. En este sentido, confesó haber mantenido una primera conversación con Fernando Puras, de la que extrajo «la impresión de que está en una actitud favorable para alcanzar un acuerdo con UPN».
Los interlocutores preferenciales del PSN hasta el lunes, Na-Bai e IUN, dolidos aún por el portazo socialista, interpretaron ayer que la formación de Puras está «descolocada» y, en cierto modo, a merced de UPN, por su «temor» a unas elecciones anticipadas. El dirigente nacionalista Txentxo Jiménez definió la actitud mostrada por el PSN como «un gran fraude».
En su opinión, este «engaño» acarreará «consecuencias directas» en el electorado socialista que era partidario del cambio, por lo que les auguró «un coste electoral elevado». En este sentido, reiteró que la militancia del PSN era mayoritariamente partidaria «de hacer frente a la derecha». «Pagarán un peaje multiplicado por el juego sucio que han mantenido», zanjó.
El portavoz de IUN José Miguel Nuin se pronunció en la misma dirección y advirtió de que exigirá elecciones anticipadas si finalmente el PSN «permite» un gobierno de UPN.






