
Es sintomático que haya sido un viceministro poco conocido el que diera la cara. Grushkó no suele comparecer habitualmente ante la prensa. El que también trata de mantenerse el margen es el presidente, Vladímir Putin. En cualquier caso, Grushkó dijo que la respuesta a la decisión de Londres de expulsar a cuatro diplomáticos y restringir la concesión de visados a funcionarios tendrá una respuesta «inminente, selectiva y adecuada». «Las autoridades británicas serán muy pronto informa- das oficialmente», advirtió.
La palabra 'selectiva' parece indicar que habrá precisamente expulsiones. A juzgar por la actuación de Moscú en otras crisis parecidas, el número de diplomáticos británicos invitados a abandonar el país será el mismo que afronta la parte rusa. Reconociendo implícitamente que los cuatro miembros de la legación en Reino Unido son espías, Grushkó afirmó que «si tomásemos el mismo camino que ha elegido Londres, la Embajada británica en Moscú perdería a ochenta de sus diplomáticos».
El ministro de Exteriores británico, David Miliband, declaró el lunes que las sanciones aplicadas contra Rusia son consecuencia del rechazo de sus dirigentes a entregar a Reino Unido al ex agente secreto, Andréi Lugovói, de quien se considera más que probado que asesinó al también antiguo miembro de los servicios de inteligencia rusos, Alexánder Litvinenko. A este respecto, Grushkó reiteró el argumento ya esgrimido de que el artículo 61 de la Constitución impide la extradición a un país extranjero de un ciudadano ruso.
Respeto a la Constitución
«Resulta que nos quieren castigar por obedecer lo establecido en la Constitución», manifestó el viceministro de Exteriores. Según sus palabras, «no hay decisión política que pueda modificar esta realidad jurídica». Por el contrario, se quejó Grushkó, «Rusia ha cursado a Reino Unido veintiún solicitudes de extradición, entre ellas las de Borís Berezovski, que ha hecho llamamientos a derrocar el poder en Rusia, y la de Ahmed Zakáyev, cómplice de terrorismo, y no nos han entregado ni a uno».
El funcionario diplomático ruso denunció las medidas de Londres señalando que «no son una invitación a cooperar, sino una vía directa a la confrontación». En relación con los llamamientos hechos por Reino Unido a la solidaridad europea, Grushkó dijo confiar en que «prevalezca el sentido común en el seno de la Unión Europea y sus miembros no cedan a los intentos de convertir las relaciones con Rusia en un instrumento para obtener intereses políticos unilaterales».
El viceministro ruso, sin embargo, prometió que las represalias que adopte Moscú no perjudicarán al ciudadano de a pie británico, en referencia a los visados para turistas, estudiantes y todas aquellas otras categorías que no tengan que ver con la Administración. Las restricciones en la concesión de visados decretada por Londres perjudicará en primer lugar a un abultado número de altos funcionarios rusos, que son propietarios de inmuebles y viviendas en Reino Unido. El lunes, el portavoz de Exteriores ruso calificó de «provocación» la expulsión de los cuatro diplomáticos y tachó de «amoral» la actitud de las autoridades británicas.






