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presunto contagio de sida a niños
Libia conmuta la pena de muerte para las enfermeras búlgaras por cadena perpetua
Los familiares de sus presuntas víctimas renuncian a reclamar las ejecuciones a cambio de fuertes indemnizaciones económicas La suerte de los sanitarios quedaría en manos del propio Gadafi
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Libia conmuta la pena de muerte para las enfermeras búlgaras por cadena perpetua
ENTRE BARROTES. Las enfermeras búlgaras y el médico palestino siguen desde una jaula el juicio en el que finalmente fueron condenados a muerte. / REUTERS
El Consejo Judicial Superior de Libia decidió a últimas horas de ayer conmutar por cadena perpetua la sentencia de pena de muerte contra las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino, con nacionalidad también del país centroeuropeo, dictada el miércoles pasado por el Tribunal Supremo, por el supuesto delito de haber contagiado con el virus del sida a más de cuatrocientos niños en un hospital infantil de Bengasi. Este Consejo tomó la decisión tras habérsele comunicado que los familiares renuncian a exigir el cumplimiento de la pena de muerte, renuncia que, a su vez, fue aceptada al ser cobrada una indemnización de un 726.000 euros por cada niño contagiado.

Esta noticia no es la que se esperaba ya que se barajaba la posibilidad de que dicho Consejo, órgano político que preside el ministro de Justicia, indultara a los condenados o conmutara la pena capital por un determinado número de años de prisión no superior a los ya más de ocho que llevan en la cárcel Cristiana, Nasya, Valentina, Valya, Snezhana y el doctor Ashraf, donde sus «confesiones de culpabilidad» fueron arrancadas mediante largas sesiones de tortura.

La decisión del Consejo, sin embargo, abre la vía a la aplicación del Convenio Judicial de intercambio de presos firmado entre Bulgaria y Libia, lo que permitiría que los condenados sean trasladados a Sofía donde podrían ser amnistiados. Esta posibilidad puede ser tramitada por el fiscal general de Bulgaria.

Aunque a lo largo del día de ayer en Sofía se comentaba la avalancha de buenas noticias -los familiares de los pequeños muertos habían comenzado a cobrar las indemnizaciones y renunciaron a la ejecución de la pena capital- el desenlace feliz de esta tragedia podría aún tardar ya que hay tres juicios más pendientes contra los condenados. Dos de ellos, por demandas presentadas por oficiales libios que acusan a las enfermeras y al médico palestino de haberlos calumniado al afirmar que habían sido torturados. La vista de uno de los juicios se celebrará mañana en la capital Libia. Trípoli, y los dos restantes, a comienzos de septiembre y comienzos de octubre respectivamente.

Silencio de Sofía

El Ministerio de Asuntos Exteriores búlgaro aún no ha comentado la decisión del Consejo Judicial Superior, a la espera de la confirmación oficial de la decisión de esta instancia.

Algunos analistas consideran que en resumidas cuentas el líder libio, Muamar al-Gadafi, se ha salido con las suyas ya que las enfermeras búlgaras y el médico palestino han sido declarados culpables pese a que muchos prestigiosos científicos, entre ellos Luc Montaigner, descubridor del virus del sida, afirman que la epidemia se desencadenó antes de la llegada de las enfermeras y que probablemente se debió a la falta de higiene en el hospital de Bengasi.

Vale señalar también que los condenados se vieron obligados a firmar una declaración mediante la cual renuncian a cualesquier tipo de pretensiones respecto a la Yamahiria por los más de ocho años en prisión y las torturas a las que fueron sometidos.

Otros expertos consideran que, finalmente, será el propio Gadafi quien hará uso de los poderes que atesora como Guía de la Revolución para perdonar a las enfermeras y al médico búlgaros.
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