
Esta noticia no es la que se esperaba ya que se barajaba la posibilidad de que dicho Consejo, órgano político que preside el ministro de Justicia, indultara a los condenados o conmutara la pena capital por un determinado número de años de prisión no superior a los ya más de ocho que llevan en la cárcel Cristiana, Nasya, Valentina, Valya, Snezhana y el doctor Ashraf, donde sus «confesiones de culpabilidad» fueron arrancadas mediante largas sesiones de tortura.
La decisión del Consejo, sin embargo, abre la vía a la aplicación del Convenio Judicial de intercambio de presos firmado entre Bulgaria y Libia, lo que permitiría que los condenados sean trasladados a Sofía donde podrían ser amnistiados. Esta posibilidad puede ser tramitada por el fiscal general de Bulgaria.
Aunque a lo largo del día de ayer en Sofía se comentaba la avalancha de buenas noticias -los familiares de los pequeños muertos habían comenzado a cobrar las indemnizaciones y renunciaron a la ejecución de la pena capital- el desenlace feliz de esta tragedia podría aún tardar ya que hay tres juicios más pendientes contra los condenados. Dos de ellos, por demandas presentadas por oficiales libios que acusan a las enfermeras y al médico palestino de haberlos calumniado al afirmar que habían sido torturados. La vista de uno de los juicios se celebrará mañana en la capital Libia. Trípoli, y los dos restantes, a comienzos de septiembre y comienzos de octubre respectivamente.
Silencio de Sofía
El Ministerio de Asuntos Exteriores búlgaro aún no ha comentado la decisión del Consejo Judicial Superior, a la espera de la confirmación oficial de la decisión de esta instancia.
Algunos analistas consideran que en resumidas cuentas el líder libio, Muamar al-Gadafi, se ha salido con las suyas ya que las enfermeras búlgaras y el médico palestino han sido declarados culpables pese a que muchos prestigiosos científicos, entre ellos Luc Montaigner, descubridor del virus del sida, afirman que la epidemia se desencadenó antes de la llegada de las enfermeras y que probablemente se debió a la falta de higiene en el hospital de Bengasi.
Vale señalar también que los condenados se vieron obligados a firmar una declaración mediante la cual renuncian a cualesquier tipo de pretensiones respecto a la Yamahiria por los más de ocho años en prisión y las torturas a las que fueron sometidos.
Otros expertos consideran que, finalmente, será el propio Gadafi quien hará uso de los poderes que atesora como Guía de la Revolución para perdonar a las enfermeras y al médico búlgaros.






