Pilar Gracenea trabajó en las oficinas de Hacienda de Irun y San Sebastián junto a José María Bravo, principal imputado en el caso, quien ingresó el pasado día 11 en la cárcel de Martutene tras negarse a declarar ante la juez que instruye el caso, y ante la aparición de nuevos indicios que "agravan notablemente la importancia el delito" presuntamente cometido por el procesado.
Las investigaciones apuntan a que, como consecuencia de las presuntas prácticas ilegales, la Hacienda guipuzcoana habría dejado de ingresar unos cinco millones de euros. Para encubrir la presunta procedencia ilícita del dinero, los acusados, según la Fiscalía, se sirvieron de, por lo menos, 16 empresas mercantiles y de 14 bienes inmuebles.






