Recordó que esta situación se reprodujo cuando era lehendakari José Antonio Ardanza, a quien se le intentó desautorizar con el Pacto de Ajuria Enea al advertirle de que se preocupase de la gestión de los distintos departamentos del Gobierno Vasco pero que "la política de pacificación sería llevada a cabo por el Euskadi Buru Batzar", la ejecutiva del PNV.
El ex consejero vasco de Cultura, que actualmente preside la fundación Aldaketa-Cambio por Euskadi, dijo que Imaz insiste en que no habrá consulta hasta que ETA desaparezca y haya un acuerdo previo entre partidos y que, cuando esto se dé, habrá un referéndum para reformar el Estatuto de Gernika, pero criticó que "en este país parece que todo empieza desde cero" cuando "este pueblo ya ha hablado". Afirmó que "los que hablan de devolver la palabra al pueblo, se la han robado" porque ya habló cuando aprobó el Estatuto de Gernika y la Constitución, y lo que ocurre es que los dirigentes "no han aceptado el resultado".
El ex consejero vasco advirtió de que "la única consulta vinculante que puede existir" es acerca de una reforma estatutaria, y dijo que si desapareciera ETA se seguirían los trámites previstos, para lo cual "no es necesario montar tantas broncas", como ha ocurrido en Cataluña, donde ya se hizo un referéndum para reformar su Estatuto.
Arregi se preguntó cuándo terminará el nacionalismo por dar el paso definitivo de legitimar las instituciones cuyo poder ejerce y cuándo va a sacar las consecuencias políticas del reconocimiento "de boca" que hace del pluralismo vasco. "Entonces el paso de Imaz de no impedir, no imponer y la obligación de pactar significa mucho avance, pero mantiene la reserva de soberanía", añadió. Aconsejó al presidente del EBB a que siga "dando pasos en esa dirección", pero le advirtió de que tendrá que arrastrar a toda la "morralla" que tiene dentro de su formación.






