El presidente de la Confederación Empresarial Vasca (Confebask), Miguel Lazpiur, hizo autocrítica al recordar que la fiscalidad vasca se ha visto sometida en numerosas ocasiones a cuestionamientos por parte de la Unión Europea o de otras comunidades limítrofes y reconocer que «a veces nosotros mismos tampoco somos capaces de ponernos de acuerdo sobre estos temas».
«Es imprescindible que todas las empresas vascas puedan jugar con las mismas armas», dijo ayer minutos después de finalizar el consejo general anual de esta organización, para a continuación urgir a la Administración vasca a adoptar las medidas necesarias para que también las compañías guipuzcoanas puedan disfrutar de ese tipo del 28%. El acuerdo de gobierno firmado entre PNV y EA para asumir la responsabilidad del Ejecutivo foral guipuzcoano tan sólo contemplaba el compromiso de alcanzar un pacto sobre la materia, en breve plazo. Nada se decía de si ese acuerdo debe permitir fijar el Impuesto en el 28%, o más cerca del 30%, gravamen que defendía EA, partido que ahora ostentará la responsabilidad de la gestión del área de Hacienda en esa Diputación.
La patronal vasca tiene, además, otros temas de preocupación. En especial la incidencia de la inflación y el alza de algunos costes fundamentales en los procesos de producción: la energía, las materias primas y también los salarios. El presidente de los empresarios se lamentó de que el País Vasco tenga «unas retribuciones que se encuentran un 21% por encima de la media del Estado» y de que la jornada laboral sea, según los datos que aportó ayer, «un 5% inferior».
«Sin confrontación»
En el capítulo de 'lamentos', Lazpiur también incluyó el del deterioro que han sufrido algunas parcelas de la negociación colectiva e hizo un llamamiento a los trabajadores a sentirse «parte de las empresas». Abogó por unas relaciones laborales en las que «el conflicto y la confrontación sean la excepción».
En la misma línea, se mostró partidario de que la Administración mantenga su política de apoyo a la actividad económica y de inversiones en infraestructuras -se refirió en concreto al trazado ferroviario de la 'Y vasca'-, como elementos clave para apuntalar el desarrollo y la creación de empleo y riqueza.






