Ambas coinciden a la hora de afirmar que la gente no está todavía muy concienciada en torno a este tema, «cuando deberían estarlo». «No cuesta nada. Son sólo diez minutos y, además de hacer algo por una buena causa, te dan un bocadillo», animaba Goizalde. «Al final es siempre la misma historia. No vale con decir quiero hacerlo si luego no lo haces», añadió Argiñe.
Sentada en la parte delantera del vehículo, Paqui rellena una hoja con sus datos antes de someterse a la entrevista previa a la donación. «He venido a hacer turismo, pero al ver el autobús decidí entrar», explica. Según esta obulense de 40 años, «en Andalucía la gente dona con bastante frecuencia ya que es algo muy extendido». Su postura en relación a este tema es positiva. «Creo que la gente es solidaria y se involucra cada vez más», considera. Paqui tiene las cosas muy claras. Hace dos años que donó sangre por última vez y cree que ya era hora de volver a hacerlo. «Nunca sabes qué va a pasar. Ahora podría estar donando hasta para mí», concluye.










