Desde al año 2000, los incrementos de esta partida han estado entre el 4,3% del año 2006 y el 14,5% de 2003, según las cuentas de la Seguridad Social, y entre sus causas hay que citar el mayor número de trabajadores afiliados al sistema, que ha crecido a un fuerte y sostenido ritmo desde hace más de una década hasta acercarse a los 20 millones de cotizantes.
A esta reducción, ha contribuido de manera decisiva, según Granado, el hecho de que los facultativos del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) comenzaran a controlar las bajas a partir del duodécimo mes, competencia que antes tenían los médicos de cabecera. También han sido importantes los convenios suscritos con las comunidades autónomas para ahorrar, mejorar y unificar criterios y llevar a cabo un mayor control de la enfermedad común de los trabajadores.
Para el secretario de Estado es imprescindible que los reglamentos sobre la incapacidad varíen. Por ejemplo, no tiene sentido, señaló, que «haya prestaciones vitalicias para situaciones que pueden ser temporales, porque, en contra de lo que puede parecer, hay enfermedades que no duran toda la vida». «Tenemos que articular esta prestación de forma razonable. Habrá que orientarla hacia cambios de empleo en lugar de remunerar la imposibilidad de desarrollar una determinada profesión», dijo.
Pensiones mínimas
Granado anunció también que las próximas mejoras en las pensiones mínimas se centrarán en los perceptores que vivan solos y en las parejas que lo hagan con una única pensión. Aunque no ofreció cifras sobre el incremento del próximo año, se espera que la subida de estas prestaciones ronde, como en ejercicios anteriores de este Gobierno, el 8%.
El secretario de Estado inauguró ayer en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo un seminario sobre 'Los ciclos vitales de la Seguridad Social y su futuro'. En su intervención, habló de los cambios a aplicar en el sistema público de protección en la próxima legislatura e hizo hincapié en que una de las primeras reformas tendrá que ser una nueva Ley General de la Seguridad Social, que se ajuste más a la situación actual y que, entre otras variaciones, recoja el aumento de las bases de cotización en los segmentos de menor aportación.
También resaltó que las subidas de las pensiones mínimas han permitido «a cientos de miles de jubilados situarse por encima del umbral de la pobreza», si bien apuntó que, en el futuro inmediato, las ayudas extraordinarias tendrán que destinarse a aquellos pensionistas que peor están económicamente, como son los perceptores de un importe mínimo que se encuentran solos y aquellas parejas que sobreviven con una única prestación, también de cuantía mínima. A su juicio, ambos grupos son los que se ven actualmente más afectados por el problema de la pobreza.






