La Comisión reconoció ayer haber recibido esos informes, pero advirtió de que se tomaría su tiempo antes de adoptar una decisión al respecto.
A finales de junio, el Comité Científico, Técnico y Económico de la Pesca evaluó los datos de la campaña de exploración de primavera y concluyó que el estado del recurso era todavía calamitoso. Su población adulta ronda las 30.000 toneladas, con un nivel de reclutamiento en 2006 de 23.000 toneladas, cifra esta que era calificada de «baja» por el Comité, el cual, además, advertía de que los niveles de reclutamiento, este año, serán también probablemente bajos.
Un año más
Los expertos recomendaban, consiguientemente, mantener la veda todavía un año más, hasta efectuar nuevas comprobaciones en la primavera de 2008, por lo menos.
Pero Francia no está de acuerdo con estas tesis precautorias. Bajo presión de su flota de arrastre pelágico reclama una cuota que viene a ser la habitual que se le concede todos los años, que supone el 10% de los Totales Admisibles de Capturas (TAC), frente al 90% que corresponde a la flota española (las de bajura del Cantábrico).
La cuota francesa de 3.000 ó 4.000 toneladas de anchoa, combinada con los intercambios -juzgados ilegales por el Tribunal de la UE- de cuota de anchoa portuguesa en aguas del Golfo de Vizcaya, le han permitido a Francia declarar capturas superiores a las 10.000 toneladas de anchoa entre 1990 y 2002, según datos del CIEM, y superiores a las 5.000 toneladas hasta 2004. Posteriormente tuvo lugar el desfondamiento del caladero y la dramática caída de capturas, tanto por parte de la flota francesa como por la española.
La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, reiteró ayer la oposición de España a levantar la veda y descartó hablar de nuevo de esta cuestión con Barnier.
Su ministerio publicó ayer la orden que regula una parada máxima de 40 días para los buques que ejercen esta actividad entre el 23 de abril y el 30 de septiembre. Las ayudas se concederán en función de los días parados.






