
-¿Por qué dejó el ajedrez para dedicarse a la política?
-Por que siento la responsabilidad de hacer algo por el país bajo cuya bandera he competido. El régimen de Vladímir Putin es un régimen vendido, autoritario y corrupto. Se cimenta en la mentira. Si no lo desmantelamos, se entiende que por la vía pacífica, lo antes posible, nos llevará a la catástrofe.
-¿Cómo piensan desmantelar el régimen de Putin? No parece una tarea fácil.
-No lo es, pero en algún momento hay que empezar. Este año ha sido muy activo para 'La Otra Rusia'. La estrategia de organizar las llamadas 'Marchas de los disidentes' ha dado resultado. Nuestras manifestaciones han causado irritación e incluso pánico dentro del Kremlin, en donde temen una Revolución Naranja a la ucraniana.
-¿Creen haber causado pánico a Putin con manifestaciones de unos cuantos miles de personas bajo el acoso de los antidisturbios?
-Sí, porque somos cada vez más y porque seguir hostigándonos y disolviendo nuestras concentraciones tiene un precio para Putin en pérdida de imagen internacional. No hay más que ver la dureza con la que reprimieron nuestras acciones en abril y cómo en las últimas de junio fueron más comedidos. No se atreven a seguir despertando indignación en el mundo y ahí podemos obtener ventaja.
-¿Qué decisiones han adoptado en la última conferencia de la coalición?
-Ahora, en la víspera de las elecciones -en diciembre las legislativas y en marzo de 2008 las presidenciales- tenemos que buscar otras formas de acción. Los días 7 y 8 de octubre celebraremos un congreso. A partir de ese momento, las acciones callejeras tienen que estar vinculadas directamente al objetivo de crear un bloque de candidatos de 'La Otra Rusia' al Parlamento y elegir un candidato único de toda la oposición a las presidenciales. Necesitamos aumentar nuestra actividad movilizadora. Por ejemplo, un pretexto para sacar la gente a la calle será obligar a la Comisión Electoral a registrar nuestros candidatos. Aunque no lo consiguiéramos, terminaríamos creando una dinámica de movilización entre la gente. Al poder hay que crearle problemas, debemos salir de los límites que nos quiere imponer. Porque, sin presión, el Kremlin no cederá ni un ápice.
-Ustedes se consideran la auténtica oposición, ¿es que no lo es el partido de Yavlinski, los comunistas o la Unión de Fuerzas de Derecha?
-No, porque colaboran de una u otra forma con el poder. Son cómplices de la actual política. Nuestra coalición es, sin duda, el acontecimiento político más importante de la Rusia actual. Es evidente que el Kremlin nos percibe a nosotros, y no a ellos, como el principal adversario. Pero nuestras puertas están también abiertas a todos los que consideren que Rusia necesita una democracia normal y que Putin es un obstáculo en su consecución.
Mezcla explosiva
-En el grupo que usted encabeza hay desde liberales hasta bolcheviques. ¿No es una mezcla explosiva? El ex primer ministro, Mijaíl Kasiánov, les ha abandonado.
-Nuestra coalición está compuesta por fuerzas políticas muy dispares con un único objetivo común: hacer de Rusia un país auténticamente democrático. Una vez conseguido, cada cual defenderá su propio programa. Quiero dejar claro que en un Parlamento elegido libremente nuestros diputados y los de Limónov estarían sentados en sitios diferentes. Por supuesto, lamentamos el abandono de Kasiánov, pero creo que aún no se ha dicho la última palabra. Es todavía posible que recapacite y regrese a nuestras filas o que encontremos alguna forma de colaboración.
-¿Cree que Putin dejará realmente el poder?.
-Creo que sí, y la salida de un líder autoritario conduce de forma irremisible a un vacío de poder, que no se llena con la simple designación de un sucesor.
-¿Tienen alguna posibilidad de cara a las próximas elecciones?
-Nuestras posibilidades suelen ser valoradas con escepticismo. Ahora, el Kremlin se muestra fuerte y parece conseguir todo lo que se propone. Pero creemos que se avecina una crisis inevitable para el otoño causada por el llamado 'problema 2008' -la sucesión a Putin-.
-¿Cree que habrá un otoño 'caliente' en Rusia?
-Pese a los indicadores económicos positivos, la brecha entre ricos y pobres en Rusia se agranda cada día y eso hace que aumente la tensión social. Hay 20 millones de rusos que viven muy bien mientras 120 millones viven muy mal. Por cierto, ustedes en Occidente sólo miran a esos 20 millones que han tenido la suerte de beneficiarse de las riquezas energéticas. El sistema funciona sólo para extraer recursos, pero no crea nada más.
-Salvo en momentos claves, la calle nunca ha sido muy activa en Rusia.
-La coyuntura interior y exterior es ahora favorable. La posibilidad de que surja una crisis política a gran escala en la víspera electoral es más que probable porque el poder no está en condiciones de resolver el problema de la sucesión de Putin. El proceso de formación de listas electorales dentro de los partidos patrocinados por el Kremlin dejará, como es lógico, a mucha gente en la cuneta. Si la 'La Otra Rusia' logra consolidarse como principal núcleo opositor, si somos capaces de ofrecer una alternativa nítida y un sistema de designación de candidatos abierto y transparente, es decir, democrático, podemos llegar a ser atractivos para aquellos que se queden en el camino en la lucha por el poder que acaba de desatarse y que será más y más cruel a medida que se acerque la fecha de los comicios. Muchos partidos comprenderán este otoño que sus candidatos no van a tener posibilidades de entrar en el Parlamento si no se unen con otras formaciones. A finales de año se definirán también los favoritos y los defenestrados en la lucha por suceder a Putin. Los perdedores tendrán que buscar aliados.
Poder presidencial
-¿Qué primeros pasos daría si ganasen las elecciones?
-Reducir los poderes del presidente, que en Rusia son enormes. Ahora, el jefe del Estado lo es todo en todos los órdenes: político, económico, control de la Justicia. El Gobierno lo debe formar la fracción parlamentaria que más votos haya obtenido en las elecciones. La administración del Kremlin debe quedar privada de sus prerrogativas en la esfera económica y las regiones deben recuperar el poder que perdieron con la centralización de los últimos años.
-¿Significa eso cambiar el actual sistema presidencialistas por uno parlamentario?
-No hablo de modificar la Constitución. No hay consenso para ello. Con la actual Carta Magna se puede lograr lo que he dicho.
-¿Piensa usted proponerse como candidato a las presidenciales?
-No, por el momento me conformo con ser coordinador del proceso de formación de un gran partido de oposición.
-¿Cree que la lucha contra el terrorismo en Rusia está ganada?
-En Rusia no hay una política clara contra el terrorismo. Lo que el Kremlin ha creado en Chechenia es un polvorín que puede hacer saltar todo el Cáucaso. Hay además muchas preguntas sin respuesta en relación con las explosiones de edificios en Moscú y otras ciudades de Rusia en 1999 y con las tragedias en el teatro Dubrovka de Moscú y la escuela de Beslán. Creo que el régimen de Putin es responsable de la muerte de muchos civiles inocentes.
-Va usted acompañado de muchos guardaespaldas. ¿Teme algún tipo de atentado?
-Después de lo que pasó con Politkóvskaya creo que hay razones para llevar escolta. Mi hija está aún en San Petersburgo, pero mi esposa se ha trasladado ya a Nueva York. Me veo obligado a viajar y moverme mucho para despistar a posibles sicarios.






