
-Después de hacerse veintiún ochomiles, ¿ahora se va de playas desiertas?
-No, no, no. A ver, me llamaron hace un año y dije que no. Me llamaron hace dos para ir a la 'La isla de los famosos' con Martín (Fiz) y también dijimos que no.
-Y a la tercera, claudicó.
-Esta vez, pues, tuve un momento de debilidad. Me pillaron en Ecuador, rebotado y...
-¿Por qué rebotado?
-Bajaba con una tendinitis en los pies. Era enero. En marzo tenía pensado ir al Annapurna con Edurne (Pasaban) pero no estaba para hacer un 'ochomil', y dije «coño, igual no hay una tercera oportunidad para ir a la isla esa». Luego me he dado cuenta de otras cosas...
-¿Ahora se arrepiente?
-Todo lo contrario. Porque no es un programa estrictamente de marujeo. Y he salido reforzado en todo. Sobre todo, en la imagen.
-Vamos, que en breve le vemos en 'Factor X' cantando.
-... No lo sé.
-¿No se atreverá con esa voz!
-No me gustaría vincular mi vida a la farándula, pero si hay un programa que encaja con mi perfil...
-¿El filón de la montaña se está quedando seco?
-Nunca he buscado un filón en la montaña. Lo que he conseguido lo he sufrido y lo merezco. Sé que ha pasado un ciclo y que estoy limitado por las lesiones, pero no lo voy a dejar.
-Le informo de que, en su ausencia, el Papa ha autorizado el regreso de la misa en latín y con el cura de espaldas.
-Me da exactamente igual. Soy agnóstico.
-¿Alguna noticia le ha dejado tieso a su vuelta, después de tres meses de 'robinson'?
-Que ETA haya roto definitivamente la tregua. Ha sido una decepción. Pero matizo: no hay una voluntad política real de acabar con todo esto.
-De Cayo Cochino a los Alpes, pasando por Vitoria apenas un puñado de días. ¿Se puede saber por qué le escuece tanto estar a 528 metros de altitud?
-Me encanta estar a 528 metros de altitud. O sea, en Vitoria. Pero es una paradoja. Cuando estoy aquí quiero estar en el Himalaya y cuando estoy allá quiero estar aquí.
-¿Qué diantre busca?
-El placer de la montaña, de los nativos, de otras culturas, de mi ciudad, de una partida de mus, de mis amigos, de una buena comida. Todo eso.
-Entre pitos y flautas, ¿cuánto dice que se ha sacado?
-¿En la tele? No pienso decírselo.
-Ha sido mecánico, electricista y pescadero antes que coleccionista de cumbres y 'telestar'. ¿Acabará de tertuliano 'tomatero'?
-Eso se lo garantizo que no.
-¿Por qué no? ¿Lo ve indigno?
-¡Qué coño indigno! Probablemente lo haría bien, pero no estaría a gusto.
-¿Se ve más como concejal o juntero de EA?
-Tampoco. La política es muy complicada. Además, no tengo por qué hacer apología de ningún partido.
Mi pie izquierdo
-Su nariz mil veces congelada, ¿sigue insensible?
-No. Por suerte goza de un buen olfato. Está recuperada.
-¿Qué tal lo que queda de su pie izquierdo?
-Todavía muy molesto. Tengo un hormigueo constante en las terminaciones.
-Un momento. Con esto de la tele no se subirá a la parra y se volverá un estirado.
-¿Qué cojones, hombre! ¿No me ve cómo soy? Mire, se lo voy a decir claro. ¿Sabe por qué no he ganado 'Supervivientes'?
-Por no ser cubano.
-No. Porque anuncié a bombo y platillo que no iba a ir a ningún programa excepto a los dos obligados por contrato. He ganado dinero, lo he hecho bien, he salido fortalecido y se acabó.
-Si ha aprendido a andar por dos veces, ¿aprenderá a hablar sin blasfemar?
-Pues no. Y no pienso esforzarme en cambiar mi forma de ser. Si no jurara, no sería Juanito.
-«Desprecia la vida si quieres vivirla», decía una poeta alemán. ¿Sigue en sus trece?
-Mire, yo he estado a punto de morir muchas veces. He arriesgado. Tanto, que vivo de prestado. Pero lo tengo claro. No sé cuándo, pero volveré a hacer un 'ochomil'.
-En el fondo, ¿no habría preferido ser un intelectual?
-No valgo para eso. He sido mal estudiante y muy rebelde. Por eso ahora soy lo que soy. ¿Y no quiero hablar una palabra más de 'Supervivientes' y su puta madre!






