
El auge, que se inició en 2006 con un crecimiento del 2,8%, no parece dar muestras de agotamiento, y tanto el Gobierno como los principales institutos económicos del país han revisado al alza sus previsiones. Los más precavidos hablan de una expansión del 2,4% mientras que el IFO (índice de confianza empresarial) menciona una tasa de 2,6% para 2007 y 2,5% para el próximo año. «La mejora es una realidad y se prolongará, con suerte, hasta finales de la década», decía el presidente de este organismos, Hans Werner-Sinn. «Todo el mundo sabe que Alemania está inmersa en un 'boom' y el desarrollo no puede ser más hermoso»
Caída del paro
Sólo se conoce un precedente histórico de la actual situación: los primeros años de reconstrucción después de la guerra, cuando la economía germana vivió su primer milagro económico. A lo largo y ancho del país, las fábricas, en lugar de luchar por conseguir nuevos encargos, se quejan ahora de la falta de materia prima y de la sobreproducción.
El crecimiento de la economía alemana es de tal magnitud que ha acabado con la tristeza que imperaba en el mercado laboral y despertado una fiebre de contrataciones que ni los más prominentes optimistas habían previsto. Las cifras del paro están en caída libre y en junio, la agencia federal del trabajo anunció con orgullo que el país contaba con 'sólo' 3,68 millones de desempleados, 712.000 menos que en el mismo mes del año anterior. En 2008 el número de desocupados bajará a 3,5 millones o menos.
La época de bonanza que vive el mercado laboral ha repercutido automáticamente en un sector clave de la economía del país: los alemanes han recuperado el encanto de consumir y digerido alegremente el alza del 3% del IVA. «El paro desciende, los salarios aumentan y la economía ruge», decía el jefe del prestigioso grupo de investigación de mercado GfK, Klaus Wübbenhorst, al analizar con pocas palabras el extraordinario momento de prosperidad que vive Alemania después de haber sido catalogado durante años como el 'gigante enfermo' de Europa.
El incremento del consumo, el descenso del paro y las fábricas produciendo a toda marcha han tenido un efecto inmediato en los ingresos fiscales, que este año están aumentando cada mes en porcentajes de dos dígitos comparados con 2006. «El desarrollo de la economía es fantástico, por eso no me extraña que en las caricaturas me comparen con el tío Gilito, bañándome con monedas de oro», declaraba Peer Steinbrück, el ministro de Finanzas del Gobierno de gran coalición, feliz de poder contar con más de 100.000 millones de euros extras este año y el próximo.
Un estudio reciente publicado por la Confederación de Industrias Alemanas (BDI) revela que el estado de ánimo que impera en la mediana industria casi supera al que existía en los años inmediatamente posteriores a la unificación del país, cuando las fábricas no daban abasto para satisfacer la demanda.
Según el trabajo, más de la mitad de este segmento empresarial califica la situación actual como «muy buena» y la totalidad de las firmas consultadas ve las perspectivas para el próximo año como «excelentes». Más importante aún; casi todas las consultadas por el BDI admitieron que aumentarán sus respectivas plantillas y sus inversiones.
Los artífices del milagro
Como es lógico, el Gobierno alemán ha querido cosechar en medio de la fiesta y se apropió de la paternidad del nuevo milagro económico. Pero la prensa, los expertos de los institutos económicos y los analistas de la banca privada creen que el origen del prodigio hay que buscarlo en otras partes.
El 'Bild', por ejemplo, el periódico que leen doce millones de alemanes y que es dueño de una genialidad única para explicar las cosas difíciles con frases fáciles y breves, llegó a la conclusión de que el actual Gobierno de gran colación sólo está cosechando lo que sembró Gerhard Schröder cuando hizo aprobar su polémica 'Agenda 2010', la primera gran iniciativa destinada a reformar el anquilosado mercado laboral y que introdujo recortes en el generoso sistema de bienestar germano.
Bajo el titulo «¿A quien le pertenece el crecimiento?», el diario enumeraba varios «padrinos» del nuevo milagro económico. Uno de ellos, el ex canciller socialdemócrata. «La polémica Agenda aprobada por el Gobierno roji-verde muestra ahora sus efectos. Las reformas sociales y del mercado laboral de la ley 'Hartz IV' han servido para que, cada vez más, los desempleados encuentren un nuevo trabajo», señalaba el periódico al recordar también que las reformas provocaron la derrota electoral de Schröder en 2005.
El rotativo también destacaba el rol desempeñado por los sindicatos, que han aceptado durante años aumentos salariales por debajo incluso de la inflación, lo que ha permitido a los empresarios reducir sus costes de producción y también aplicar las reforma necesarias para enfrentarse a los desafíos de la globalización
La moderada política salarial ha sido decisiva para que las empresas aumentaran su competitividad, mientras que el buen estado de salud de la economía mundial repercutió en la cartera de pedidos de las firmas alemanes. «Todo el mundo quiere comprar máquinas y técnica 'made in Germany'», sentenciaba el 'Bild'.
El buen Dios también ha jugado un rol importante al asegurar uno de los inviernos más benignos en la historia del país, lo que ha permitido al sector de la construcción olvidar los diez años consecutivos de crisis. Sólo en marzo, el número de empleos vacantes en el sector aumentó en un 61%.






