
Macua le llamó ayer. Utilizó una excusa. Ocio ha pedido el dorsal número 20, el mismo que llevaba en el Sevilla y que ha sido propiedad del delantero navarro en el Athletic. «Aitor ha solicitado el dorsal de Isma y es algo que les hace mucha ilusión a los dos», explicó el presidente.
El abogado, muy respetuoso con el atacante, ni siquiera planteó en la conversación la posibilidad de un regreso, pero el valor del paso que dio es evidente. Ocio, muy amigo de Urzaiz, le echó ayer un capote. «Como hemos visto que no se ha comprometido con ningún equipo, tengo la esperanza de que vuelva. Sería una gran noticia. Si es así, le cedo muy gustoso el número veinte».
El entorno del jugador advierte, sin embargo, que el Athletic no debe hacerse ilusiones, que su anuncio de irse no tiene vuelta atrás. Macua lo sabe. Eso sí, ayer quiso ser muy elegante con el navarro. «Vamos a ser respetuosos con él porque los símbolos tienen su importancia. Desde luego, respetaremos en todo momento lo que haga y quiera. Sabe dónde estamos, que ésta es su casa y su familia. La reflexión sobre su porvenir le pertenece sólo a él, pero si quiere plantearnos algo, le escucharemos con sumo gusto».
Este periódico ha podido saber que el presidente rojiblanco intentará hablar personalmente con el atacante la próxima semana. Ahí le sondeará la posibilidad de volver, aunque es consciente de que tiene poco que hacer en esta misión. En todo caso, Macua se propone atender lo que le diga porque se trata de un hombre que ha querido y ha sentido el club muy dentro.
Urzaiz mostró su deseo de irse al fútbol inglés o norteamericano a los pocos días de acabar la pasada Liga. Tres semanas después, no tiene destino. Su deseo es fichar por un club de la Premier de Londres, pero no acaba de encontrar uno y parece difícil que lo haga. De Estados Unidos tampoco tiene ofertas. Por el momento, sólo ha sido sondeado por equipos de Segunda A, Castellón, Sporting y Cádiz, pero el tudelano ha dejado claro que no tiene la intención de abandonar el Athletic para bajar una categoría en el escalafón.








