Ningún miembro de esta familia basura se salva: la madre es una máquina de soltar pullas; el hijo, un 'freaky' que va de ligón; la hija, un bellezón tan simple como promiscua. No se salvan ni el perro Suertudo -que reemplazó al patético Devorador- ni dos vecinos que van de pareja perfecta, pero que en su cursilería resultan más insoportables que los Bundy: lo mismo ocurre con los católicos Flanders en el universo de los Simpson.
'Matrimonio con hijos', que ha conocido una olvidable adaptación a la idiosincrasia española en Cuatro, era el reverso tenebroso de 'La hora de Bill Cosby'. No había piedad entre los miembros de un clan que se trataba a palos. Por eso nunca ganaron un Emmy.






