Pues sí era y es un gran autor, es decir, alguien al que se le solicitó una obra singular y emblemática, lo lógico hubiera sido consultarle o solicitarle la reforma o la ampliación de la misma, entendiendo que estamos ante una creación sobre la que siempre va a pesar un derecho de propiedad intelectual.
Y si eso es así y no de otra manera, lo mejor sería llegar a un acuerdo previo y extrajudicial sobre el respeto al derecho de autor que evitara un sinsentido que no beneficia, por supuesto, ni al ayuntamiento de una gran ciudad, ni mucho menos al prestigio de nuestra gran arquitectura urbana.






