
La operación 'Tarima' arrancó el pasado mes de febrero, después de que un empleado de una empresa dedicada a la transformación de madera para suelos denunciase haber descubierto droga cuando manipulaba unos listones. El cargamento había sido adquirido por el denunciante a la empresa Impormuebles Pombo, con la que se comunicaba través de correo electrónico. La cocaína estaba oculta en unos dobles fondos practicados en el interior de quince listones, que formaban parte de una partida de 975 metros cuadrados de madera.
Tras una larga investigación, la Guardia Civil concluyó que esta sociedad constituía una empresa ficticia cuyo 'testaferro' era un ciudadano español residente en Logroño, que actuaba como gerente.
Empresa ficticia
En los últimos meses del pasado año, la empresa había realizado dos operaciones por el puerto de Bilbao y otra por el de Valencia, declarando que se trataba de tarimas de madera procedentes de Ecuador. Los agentes identificaron entonces a otra ciudadana española, residente también Logroño, que se encargaba de gestionar las importaciones y tramitar los envíos, valiéndose de sus conocimientos de comercio exterior. Fue a raíz de este seguimiento cuando se identificó a un ciudadano colombiano residente en Calahorra, que ejercía el control directo sobre los dos anteriores y hacía de intermediario entre ellos y S.J.C.F., de 45 años, colombiano como él y máximo responsable de la organización.
Para entonces, no obstante, la banda ya había cambiado su 'modus operandi' y empezado a utilizar muebles de escritorio que enviaban desde Veracruz (México), para ocultar los cargamentos de cocaína en su interior. El pasado mes de mayo, efectivos del instituto armado detectaron la llegada de un contenedor importado a nombre de la empresa ficticia por el puerto de Santurtzi, lo que activó todas las alarmas.
Capturados en Laguardia
Una vez localizado el cargamento, los agentes optaron por no despertar sospechas para descubrir hasta dónde les conducía la trama. El contenedor, que guardaba 235 kilos de clorhidrato de cocaína, fue trasladado a una nave alquilada del polígono industrial Casablanca, en la localidad alavesa de Laguardia, donde se procedió a la detención de tres congoleños y un ciudadano de Gabón cuando se disponían a descargar la mercancía en calidad de custodios de la droga.
Posteriormente, fueron detenidos el resto de integrantes de la banda en La Rioja, Madrid, Guadalajara y Ciudad Real. Tres de los arrestados son españoles, cuatro colombianos y una brasileña. Además de la droga, entre los efectos incautados hay dos vehículos, tres ordenadores con abundante información sobre los envíos realizados y 6.500 euros en metálico.








