
La nueva propuesta se realizará en «unos términos sustancialmente superiores a los de la oferta de Barclays y no estará condicionada a que LaSalle continúe formando parte de ABN Amro», según se recoge en la nota remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Tan sólo estará sujeta a que «no se haya realizado o pactado ninguna otra adquisición o venta de una parte relevante de sus negocios o activos».
ABN Amro pactó la venta de LaSalle a Bank of America por 15.600 millones en el marco de su acuerdo amistoso de fusión con Barclays, que valora el banco holandés en 67.000 millones de euros. El consorcio en el que participa el Santander ofrece más dinero -71.100 millones de euros-, pero requería que no se llevara a cabo esta operación porque el Royal Bank of Scotland estaba interesado en quedarse con la filial norteamericana del ABN.
Más caja
Ahora, tras la decisión del Supremo, el Santander y sus socios renuncian a LaSalle, pero no a ABN Amro. Y tienen muchas papeletas para ganar la puja. Si mantuvieran los términos de su oferta, seguirían pagando 71.100 millones, aunque a sabiendas de que la entidad va a ingresar en su caja 15.600 millones con la venta de La Salle. Esto les permitiría incluso aumentar el porcentaje de pago en efectivo -ahora es 80% en 'cash' y 20% en 'papeles'-. Barclays, el rival, ofrece en total 67.000 millones y todo en intercambio accionarial.
En conclusión, el desbloqueo de la venta de LaSalle no supone un obstáculo insalvable para el consorcio del Santander. El Royal Bank of Scotland pierde la oportunidad de quedarse con esa 'pieza', pero a cambio ABN Amro, que es el verdadero objetivo, 'engorda' con los ingresos que obtendrá de la operación.
La venta de LaSalle terminó en los juzgados a instancias de la asociación de accionistas VEB, que exigía someter la transacción a votación en la junta. El Supremo holandés dictaminó ayer que la dirección no necesitaba permiso de los accionistas para la operación.






