
Al igual que ocurrió el pasado martes en Ermua, donde la celebración de dos actos separados -a la manifestación de la tarde sólo acudió el PP y a la concentración de la noche la Corporación local y socialistas- reflejó la división existente entre los dos principales partidos de España, la indisimulada discordia fue el denominador común en todos los discursos pronunciados ayer. Algunos de ellos, incluso, tuvieron un marcado carácter preelectoral.
Los sonidos de la tarde del 12 de julio de 1997 en Ermua -campanas de fondo, aplausos y gritos de asesinos- fueron el preludio del arranque del acto principal en memoria del edil asesinado. Una enorme pancarta con su rostro y el lema '10 años sin Miguel Ángel Blanco. Retorno a Ermua', así como flores esparcidas en un rincón del escenario, formaron el marco en el que se desarrollo el emotivo homenaje.
«Mentiras»
La primera ovación fue para la socialista Rosa Díez, cuando ocupó su asiento en las primeras filas. La mayor aclamación, sin embargo, se la llevaron -cuando accedieron al patio de butacas poco más tarde-, la familia Blanco y los líderes del PP, encabezados por su 'número dos', Ángel Acebes, y el ex presidente José María Aznar. En su intervención, subrayó que el «espíritu de Ermua» ha vuelto a ser traicionado y que ETA «ha visto cómo se abría una vía para escapar a su derrota en virtud de un cálculo oportunista y falso» del Gobierno de España, al que acusó de «mentir».
Con gritos de 'presidente' cuando fue a recoger el galardón de manos de Mari Mar Blanco, Aznar denunció «la ocultación de las negociaciones con ETA y Batasuna». Asimismo, alertó de que la búsqueda del final dialogado del terrorismo no ha concluido, que sigue «abierta la puerta a la negociación» y de que no es posible un pacto de mínimos entre el Ejecutivo y la oposición para recuperar la unidad frente a ETA.
Antes, habían tomado la palabra el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, el ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, -ambos recordaron a la presidenta María San Gil- y el presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa. A su conclusión, se visionó un vídeo que ha recorrido once ciudades españolas, en el que se revivió el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, que arrancó las lágrimas de muchos de los presentes, diez años después.
Por la mañana, el líder del PP, Mariano Rajoy, durante la clausura de la universidad de verano de Nuevas Generaciones celebrada en Bilbao, prometió que su partido «nunca negociará nada con ETA» y añadió que el futuro de la banda armada pasa «irremisiblemente» por su derrota.
En una línea similar se pronunció, también por la mañana pero en Madrid, Ángel Acebes, quien participó en otro de los homenajes a Miguel Ángel Blanco, en esta ocasión organizado por la AVT y desarrollado en la Plaza de Colón de la capital de España. Allí, el secretario general del PP apostó por «redoblar» la convicción de que contra ETA sólo cabe la derrota y manifestó que espera que se vuelva a esa unidad de los partidos para acabar con el terrorismo sin negociar ni ceder.







