
El diálogo no dejaba lugar a las dudas. Leibovitz pidió a la Reina que se desprendiese de su tiara porque «el atuendo de la Jarretera (orden militar inglesa) es tan...». Isabel no le dejó decir 'extraordinario' y cortó por lo sano: «¿Menos ataviada? ¿Qué crees que es esto?». En la siguiente escena la monarca deja la sesión de fotos y, sin interrumpir el paso, anuncia a sus ayudantes: «No voy a cambiar nada. Ya es suficiente con vestirme así, muchas gracias».
Cierto que su enojo era comprensible. La capa y atavíos de la reina como jefe de la Orden de la Jarretera son pesados, aunque sobrecogedores. Pero el orden de los factores había alterado el producto. Esta secuencia se mostró a los periodistas británicos en la mañana del miércoles, como parte de la presentación de los programas que próximamente emitirá la BBC; entre ellos un largo documental sobre la vida en Buckingham, que incluye la escenita. Que no es, de hecho, un enfado real. Los editores que montaron el 'trailer' pusieron por error las imágenes de la soberana caminando por palacio después de las que dejaban entrever su rifirrafe con la fotógrafa, cuando en realidad, la reina Isabel de Inglaterra se quejó después de las demandas de la fotógrafa, pero no se marchó airada.
La BBC pidió ayer disculpas a las dos partes y finalmente el documental presentará las cosas en el orden en que sucedieron.
Lo que al final revela tan descomunal enredo es con qué poca cosa se monta un titular a toda página en la prensa británica. Sobre uno de los retratos de Leibovitz a la Reina, publicaron en mayo: 'Leibovitz presenta humanidad tras la Corona'. Sin exagerar...






