
LA JORNADA ELECTORAL
Macua, trigésimo presidente en la historia del club rojiblanco, obtuvo 6.888 apoyos de los votantes, lo que representa el 39,88% del total. Muy cerca de él se quedó Ercoreca con 6.138 (35,54%), mientras que el ex agente de jugadores sólo pudo sumar 2.034 (11,78%). El voto en blanco fue otra de las claves del día. Casi un 12% de los socios, hartos de la crisis institucional y deportiva que ha asolado el club y para nada convencidos con las propuestas de los aspirantes para sacarlo adelante, optaron por el castigo para hacer público su descontento. El más perjudicado de las papeletas 'contestatarias' fue Ercoreca, pero Macua debe tomar nota de su exiguo margen y asumir que su política debe aglutinar a todas las sensibilidades del club.
Un reto complicado
El fundado temor a la abstención empezó a diluirse a partir de las siete de la tarde, cuando los datos de participación ya sugerían la 'entrega' de la masa social con el Athletic. No le dejaron solo en el último partido de Liga, cuando los rojiblancos afrontaron su cara o cruz ante el Levante con la permanencia y 109 años de historia en juego, y tampoco lo hicieron ayer. Poco antes de las nueve de la noche, hora de cierre de las mesas, cerca de 17.000 socios habían depositado ya su papeleta. La cifra, bastante superior a la de 2004, cuando la abstención alcanzó el 55%, es considerable si se tiene en cuenta que los comicios se han celebrado en pleno verano, que la duración de la campaña ha sido excesiva y que la capacidad de atracción de los tres candidatos se antojaba mínima con proyectos casi calcados.
La mayor afluencia se produjo entre las seis y media y las ocho de la tarde, cuando las colas para llegar a la carpa de las votaciones traspasaron la entrada hasta alcanzar las aceras de la Alameda Mazarredo. El nuevo presidente tiene ante sí el complicado reto de hacer olvidar a los aficionados el sufrimiento de las dos últimas temporadas, en las que el Athletic ha visto más cerca que nunca el abismo del descenso. Fernando García Macua se pondrá hoy mismo manos a la obra para adoptar algunas decisiones, ya que, sin apenas tiempo para digerir el triunfo, los futbolistas regresan el lunes a los entrenamientos. La centralidad de la campaña en las dos últimas semanas ha relegado a un plano secundario la actualidad de la primera plantilla -a excepción de los refuerzos y del técnico-. Los jugadores se pondrán desde la semana que viene a las órdenes de Joaquín Caparrós para someterse a las pruebas físicas y preparar las concentraciones de Soria y Holanda.
Una de las resoluciones ya anticipadas por el abogado bilbaíno fue la destitución del delegado rojiblanco Txato Núñez y del jefe de los servicios médicos, Sabino Padilla. El anuncio de la eventual 'expulsión' del ex jugador y del especialista centró parte del debate durante la campaña, ya que volvió a poner encima de la mesa la polémica de los contratos blindados -aquellos que obligan al club a desembolsar una cantidad millonaria al trabajador que deja de servir al Athletic-. Si Núñez o Padilla están 'blindados', el presidente sólo les indemnizará con la cantidad que estipule la legislación laboral. Si exigieran más dinero, someterá el asunto a la opinión «soberana» de la asamblea.
Un aspecto importante y que todavía está en el aire es conocer el nombre de la persona encargada de dirigir Lezama durante los próximos cuatro años. Ya se sabe que Josean Lekue llevará el área médica y Kike Liñero el filial, pero faltan por concretar flecos de peso para reactivar el vivero del Athletic cuanto antes. La Liga está a la vuelta de la esquina.








