Cuando quedaba claro que la Alemania del Este no sobreviviría a lo que estaba sucediendo en Europa Central, la temible milicia no contaba con bastantes destructores de papel por lo que decidieron romper en diminutos trozos una millonada de cuartillas tamaño folio referentes a sus pesquisas secretas sobre la ciudadanía. En principio, estos archivos debían ser quemados pero los acontecimientos fueron tan rápidos que las piras de la infamia serían demasiado lentas y las llamas no darían abasto. La operación de restauración se inició hace unos diez años y 25 personas han tratado de ir restaurando las fichas policiales a mano, intentando encontrar montañas de bolsas repletas de trizas, de pequeños fragmentos mezclados en un caos, aquellos que puedan corresponder con cada hoja y escrito del fichero de la policía secreta convertido en añicos. Un puzzle inmenso. Hasta ahora 350 sacas han sido reformadas. Una gota en el océano pues aún restan 16.000 y a este paso habría tarea más allá de cuatro siglos. Nuevas técnicas permitirán esclarecer en dos años quienes habrían colaborado. Cuáles eran las operaciones y proyectos en curso. Irán saliendo los secretos, trozos de historia para la Historia de la que dijo un sabio, es «un profeta que mira hacia atrás». Y que recoge segmentos del pasado en los que unos encajan y otros no.






