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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Cultura

Cine
Los encantos de lo rural
Una granjera y un urbanita viven una conmovedora historia de amor
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Un buen guionista define a los personajes por sus actos. Emma vive sola en una granja de cerdos. El día de la matanza les mima y habla a la oreja justo antes de hundirles el cuchillo para que sufran lo menos posible. Emma también tiene necesidades. Por eso se vuelve loca cuando se lanza a tumba abierta con su moto por un descampado. La vibración del sillín reemplaza al hombre que falta en su vida.

No tendrá que esperar demasiado. Una noche, un Jaguar a toda pastilla sale despedido de la carretera y aterriza en su granja. Dentro hay un fugitivo, Max, y una bolsa llena de dinero robado. Max está enfermo de cáncer, sólo le quedan dos semanas de vida. Emma tiene ganas de un hombre. Y el banco amenaza con embargarle la granja si no paga las deudas. Así que

'La suerte de Emma' ha quedado entre las favoritas del público en los festivales donde se ha exhibido: San Sebastián , Sevilla Su director, Sven Taddicken (Hamburgo, 1974), ha conseguido lo que en Hollywood denominan 'feel good movies', filmes que te hacen salir del cine con una sonrisa, aunque hayas derramado una lagrimita. Su principal acierto es la actriz protagonista, la carnal y abrazable Jördis Triebel. Gracias a ella, Emma derrocha candidez y erotismo, inocencia y determinación.

Apego a la vida

«'La suerte de Emma' es una película sobre la muerte que habla del amor a la vida», defiende el director. «Max y Emma tienen algo en común: los dos están solos. Y ya que ninguno tiene nada que perder pueden arriesgarlo todo. ¿Es la oportunidad entre un millón que casi todo el mundo desea!».

El filme se toma su tiempo para mostrar la cotidianidad de la protagonista en su granja. Emma ya resulta adorable cuando hace irrupción su desgraciado amante. El enredo también afecta a un policía simplón que bebe los vientos por ella y al compañero de trabajo de Max, que tratará de que su robo en la empresa no lo lleve a la cárcel.

Como sostiene Sven Taddicken, «las películas nos remueven por dentro, por eso las necesitamos». «Una buena película no te pasa simplemente de refilón sin dejar huella. Puede ser absurdamente divertida, mordaz o incluso puede llegar a hacerte llorar. Al final, cuando sales del cine te das cuenta de que tienes nuevas ideas y más coraje».

'La suerte de Emma' no oculta su vocación de conmover. Reivindica los encantos de lo rural, la alegría de vivir y el consuelo en pareja mientras su tono de comedia se va enturbiando según presentimos el desenlace. Algún espectador con prejuicios dirá que es cine alemán. Cuando Hollywood haga el 'remake' correrá a verla.
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