Con la construcción del corredor, el barrio de Lasao quedó encajonado entre la antigua carretera nacional y el nuevo vial y los vecinos de las viviendas más próximas comenzaron a vivir una auténtica pesadilla por culpa del ruido. De hecho, la N-636 todavía soporta una media de 3.000 vehículos diarios, a los que hay que añadir el intenso flujo que aporta la variante de Alonsotegi.
Ante esta situación, varios vecinos de la zona organizaron una campaña de recogida de firmas para solicitar la instalación de dispositivos que amortiguaran el ruido provocado por el tráfico. A juicio de los afectados, la solución ideal habría sido la construcción de un falso túnel, lo que habría eliminado la contaminación acústica provocada por los coches.
Finalmente, Errota UTE instalará mamparas de 1,50 metros de altura en el lado derecho de la calzada, en un tramo de 141 metros de largo. Será en la zona en la que las viviendas se encuentran más próximas a la autovía, un recorrido ascendente por el que los vehículos circulan a 120 kilómetros por hora. A esto hay que añadir que buena parte del tráfico lo componen vehículos pesados, debido a que continúan los trabajos de construcción del corredor entre Arbuio y Sodupe.








